IV

Puedo
atar mis pies
y colgar mi cuerpo desnudo
en la rama de un árbol triste
meter mis manos
entre la furia del fuego
hacer un hueco en la neblina
y fusilarme en un bosque con canto de pajaritos
caminar descalzo
por senderos de copas rotas
permitir que mi alma se burle
de mi cuerpo hecho pedazos
Puedo
hacer cosas que no recuerdo
o no quiero recordar
Sé que pude una noche
con olor a caballos y fusiles




XIII

Sé que moriré
Como un árbol viejo
Derribado por viento suave
Tronco astillado sobe la grama
Raíces profundas en la tierra




XIV

Afuera
el viento llora
y enfurecido muerde
Llora el viento
También lloraría
si fuera el viento del Cáucaso
Pero soy tan sólo
un silencioso habitante de Jönköping
que puede soñar
Puedo soñar
que vivo en lugares
de calles no bombardeadas
Por eso no lloro
ni me atormenta
el texto que el reportero de guerra
escribió
al pie de la imagen desgarrada:
Misja, ocho años,
sus extremidades inferiores
fueron destrozadas
cuando un avión combate
lo atracó
en las calles capitalinas de Chechenía
El viento no puede soñar
por eso llora y muerde
¡Viento cobarde!
¡No llores en las paredes de mi casa!
¡Aprende a soñar!
Te digo
que uno aprende a soñar
como la ira aprende a gritar:
¡El trofeo de tu guerra, soldado,
son los zapatos de Misja!
Misja el niño de Grozni
Que quería ser futbolista…
De los buenos




XVII

En este pueblo ignoto
hace tiempos
caminaron las imágenes
siguiendo las huellas
del dios del mar
Y lo sueños volaron
en el pico de una gaviota arisca
La música
que tú robaste a los vientos
escapó bailando
sobre los ojos de las olas
En la tienda
de este pueblo ignoto
donde tú vendes el silencio
por parcelas,
voy a colgar mi espíritu
Y antes de partir
dejaré escrito con arena fría
un rótulo final
en mis sandalias carcomidas:
Para la venta
restos de la Nada




XX

¡Vuela pájaro ciego!
A veces pajarraco de mal agüero
¡Vuela pájaro cansado!
Vuela con una gota de color
en tu pico rasguñado
en tus alas encalambradas
en tus garras de fósil
¡Vuela pájaro ciego!
Vuela pronto
que la vida es cuadro triste
en los campos de la guerra
en el carnaval el horror




(Poemas seleccionados por el autor de Poemas para un pájaro ciego recopilados en la antología Intento de sospecha)



Víctor Rojas (Bogotá, Colombia, 1953). Desde hace dos décadas reside en Suecia, donde obtuvo el grado Master of Arts in Comparative Literature de la Universidad de Gotemburgo. Debutó en 1996 con el libro de cuentos Los suicidas no van al cielo. Después han sido publicados sus poemarios Poemas para un pájaro ciegoSin curar mis heridasMientras los vikingos saquean en París; y Palabras en remojo. También es autor de los libros Un grito en la tierra y Textos de la bruma nórdica. Recibió el Premio Anual de la Cultura de la Ciudad de Jönköping, (1997), el Premio Klas de Vylder de la Federación de Escritores de Suecia (1998), el Premio literario de la Academia de Småland (2000) y el Premio ABF de la región de Jönköping (2002), por su labor como traductor de autores suecos al castellano.

Share this Post