TETRALOGÍA DEL ANIMAL HERMOSO

Ahora no pasa un tigre sino su descripción.
Virgilio Piñera

I
Al animal hermoso
no debes acercarte demasiado.
Aún cuando duerme
desde su mansedumbre asecha el frágil hilo de tus horas.

II
El animal hermoso aletarga el tiempo
en la nervadura de sus músculos.
Se voltea
lame displicente la piel de durazno que lo cubre.
La aparente fragilidad de su existencia
provoca rescatarlo del cubil nauseabundo donde crece
ya lo han intentado
pero la cadena invisible de la costumbre
traza un radio equidistante a todas las ayudas.
El animal hermoso se adentra suavemente en nuestra inconsciencia
está prohibido
pero la audacia de su sueño inspira
el sibarítico vicio de mirarlo.

III
El animal hermoso duerme en lecho de flores.
Todos lo acarician ahora; está limpio, huele a lavanda
tiene el pelaje húmedo…
Hacen rondas los ebrios, rechiflan los locos, se conmueven los hipócritas.
Ya se puede cruzar el círculo de su encierro
y quieren admirar las colosales dimensiones.
Las mujeres estériles frotan su flacidez en espera de un milagro
ingenuos, los hombres, esperan el milagro.
También los niños sienten curiosidad
como si supieran que ahí yace escrito el guión de sus vidas
“come, come, come” insiste uno, y le pone pasto del camino entre los dientes.
No come, no se mueve, no se queja…
En lecho de flores el animal hermoso duerme
no hay nada que temer
duerme de verdad.

IV
Somos las viudas del animal hermoso.
Dónde está el túmulo, el obelisco
dónde está al menos el redondel de cenizas.
Hemos rasgado nuestras túnicas
y echado tierra sobre nuestras cabezas.
¡Una cruz!
Al menos dadnos un símbolo
una oración…
Somos las viudas del animal hermoso
desoladas y ardientes
como el desierto que devora los relojes.




LO QUE SIEMPRE FUE NADA

Estoy absolutamente solo.
Creo haber sido el último que me ha abandonado.
Soy la sombra de un ratón que da vueltas en su rueda.
Pero qué digo
no tengo siquiera una rueda
soy un ratón dando vueltas en una rueda prestada.
Soy un ratón de laboratorio: escaldado, electrocutado, trepanado.

¿Moriré esperando la casualidad de mi vida?
Hasta mi jaula llegan el llanto de los niños, el olor de la comida
los cuentos de viajes, la luz
pero no llegan las caricias, ni el alimento, ni el calor del Sol
solo pinchazos, semillas transgénicas de girasoles negros.

Quien me escribe no quiere finalizar mi historia
el folletín resulta más lucrativo
es un hábil maestro del monólogo.
Soy un personaje de Perrault:
bajo la escritura sencilla y diáfana se dilatan las pupilas de los niños
y sus monstruosas bocas desdentadas.
Quien me escribe insiste en el dolor
nunca es suficiente el dolor de un ratón escrito.
Padezco un dolor fractal, ¿saben qué es eso?
es un dolor geométricamente perfecto, infinito
como una hoja de helecho binario.

A tres centímetros de mí pasan ratones presurosos
con su queso y su pan, ratones sucios, con pulgas
ratones sarnosos, gordos y felices.
Pero yo estoy absolutamente solo
porque soy un ratón de laboratorio, esencial para este Hombre
que me describe en sus cuadernos color mostaza.

¡Moriré esperando la casualidad de mi vida!
nada dura para siempre, ni los perfectos dolores fractales.

Me levantarán por la cola, con asco del que bien sirvió
y me arrojarán por el desagüe.
Solo quiero que no sientan lástima
un ratón es algo tan insignificante que a veces no se descompone
se deseca al sol, y un golpe de viento un día
acaba por convertir en polvo
lo que siempre fue nada.




PREFERIRÍA NO HACERLO
A Bartleby, el escribiente.


Nadie entenderá nuestro silencio.
Nadie hurgará en las cenizas buscando la palabra ignífuga.
Vital es acceder al capricho de los normales
pero preferiría no hacerlo
ya estamos escritos y sellados
como sendas cartas
condenadas al fuego.

(Poemas pertenecientes al poemario inédito CÍRCULOS VAGAMENTE AZULES, de próxima aparición)



Yerandy Pérez Aguilar (Pinar del Río, Cuba, 1990). Textos suyos aparecen en las antologías La casa por la ventana (Proyecto Arte Cuba 2012), Bicentenario de Gertrudis Gómez de Avellaneda (Sevilla 2014) y Catalejo II (Ed. Loynaz 2018), así como en las revistas Sci–Fdi (Universidad Complutense de Madrid 2014), Papeles de la Mancuspia (Nuevo León 2014) y CAUCE (Pinar del Río 2018). Con el poemario: bitácora del paria obtuvo el premio de poesía José Álvarez Baragaño en el año 2017. Finalista del concurso Gonzalo Rojas Pizarro 2019 con la obra Variaciones en blanco y negro. Ganador de los II Juegos Florales de Pinar del Río 2019. Tanto bitácora del paria como Círculos vagamente azules continúan inéditos.

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