Madrugada de mayo

A José Mateos


La casa se despierta.
Es mayo y madrugada,
los días donde somos de los cielos.
Y has salido al jardín, y lo respiras
con voluntad de ser donde esclarece,
aquí donde la vida se ilusiona
con los actos humildes
que no pretenden nada:
contemplar el granado florecido,
la lanza del ciprés lanzada al aire,
el jazmín que presagia en el tapial
el olor de los días,
intenso y delicado.

Qué vastedad encierra nuestro pecho.
En el mismo lugar, todo es distinto.
¿Por qué me hace llorar en una esquina
esta belleza antigua
del patio amanecido,
y siento que soy yo entre las cosas,
y el fuego del minuto se hace eterno?


Cantar la vida

Es siempre posesión decir la vida,
asirme a cuanto veo con palabras.
Cantar es la manera
de encender una luz
en la cueva profunda de la carne,
la sola soledad, mi compañía.

No hay límites aquí para saberme
de tanto ir perdido a mis hallazgos,
la música doliente que me salva.
El viaje es lo real al detenerte.
El viaje es lo que queda,
y mucha luz
temblorosa en el polvo del camino.

Del aire, soy del aire, sin fronteras,
y hoy toda el alma mía va encelada
de amor en vuelo y sed,
y nada sabe.


Ser lo profundo

No hay nada que nos duela
al asomarnos
después de tanto andar y los caminos.
Ya somos en la cumbre lo profundo,
y aquí todo caer se me hace vuelo
girando sobre el eje de la luz,
olvido de mí mismo en la ignorancia.

Amamos sin certezas al final.
Amamos sin preguntas,
o no amamos.
Ya ves dónde llegué, lancé la piedra
que soy,
y aún está en el aire, a sus abismos.
Arde el cielo de nubes y de pájaros.
Arde el cielo de nubes y de pájaros
con un clamor colmado de sentido
que no es ajeno a mí y es alborozo
en esta claridad del sol de mayo,

en este ir a la muerte de tan vivo.



La sed saciada

Después de tanta sed
y tanta niebla,
al llegar a la fuente conocida
que mana de la roca
a su solo murmullo
y beber la abundancia
el sol nos ha besado,
con qué gozo,
tan amigo que niega la tristeza.

¿De qué nos sacia el agua y este sol?

¿A qué lugar llegamos, a qué altura,
que todo nos lo da
después de la pobreza?



Materiales de asombro

¿Acaso no está en ti la noche toda,
el canto de los grillos en la noche,

y todo más se funde dentro y fuera
en la sola materia de tu asombro,
el fulgor de los astros con tu sangre,

las razones del viento
y tu escritura?

(Textos seleccionados por el autor de EL EJE DE LA LUZ)



José Iniesta Maestro, nacido en Valencia (1962). Licenciado en Filología Hispánica por la universidad de Valencia.
Ha publicado: DEL TIEMPO Y SUS CASTIGOS, Colección de poesía ABALORIO. Sagunto 1985, CINCO POEMAS, Colección ARDEAS POESÍA. Sagunto 1989, ARDER EN EL CÁNTICO XXV Premio Ciudad de Valencia “Vicente Gaos”. Editorial Renacimiento. Sevilla, 2008, BAJO EL SOL DE MIS DÍAS XXVIII Premio de Poesía Ciudad de Badajoz. Editorial Algaida. Sevilla, 2010, Y TU VIDA DE GOLPE. Editorial Renacimiento. Sevilla, 2013, LAS RAZONES DEL VIENTO. Editorial Renacimiento. Sevilla, 2016, EL EJE DE LA LUZ. Editorial Renacimiento. Sevilla, 2017.

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