Fred Rohner: cuánto sabéis vosotros de amor




Para S.L.
I

¿Has sentido el olor de las flores del suche
Las has visto crecer en tu ventana
Volar y caer en el jardín
Retozar entre el césped?
Ah du Rose
meine liebe Rosamunde
poetry cant talk about flowers
poetry cant talk about love
Así me dijo un amigo
Acostumbrado al papel lleno de almizcle
a la sangre y al hedor.

A otro oí decir
“No es posible ya hablar de amor”
un tal Reynaldo Santa Cruz.

Pero yo leí una carta enamorada
De un hombre a otro hombre
De un hombre enamorado
Y supe entonces que no es así
Que no es así
Que no puede uno abandonarse al lenguaje

Parodio al escritor sesudo
Que no pudo abandonarse a la ficción:

“Yo que tantos hombres he sido
No fui aquel en cuyos brazos
Desfalleció una fulanita”

Las moscas búscanse entre excrementos
Narciso cae al agua enamorado
Y la humilde cornamenta
No ahuyentó a la amada del temible toro.

Vi además en una esquina del jirón Chancay
A una prostituta besando tiernamente a un joven que lloraba
Que imploraba amor
Y en la Huerta perdida a la Coco Ramirez bailar
(Cachete con cachete)
junto a su marido de tantos años
de tantas penurias
“y la zamba cerraba los ojos, sobrino,
y tú sabías que allí había amor”

But poetry cant talk about love
Meine liebe Rose
Meine verliebte Rosamunde

Isabelitas de mi barrio
Lluvia de oro
¿Han olvidado mi esparcida caricia por su talle?

Y el otro muchacho se hizo a su flauta
E hirió levemente
Al público
A los panaderos que por la tarde venden milhojas
A las abuelas
Al insípido abogado que vuelve a casa rendido
Y busca entre papeles una carta
Que lo devuelva a la vida

Ah pastores, cuánto sabéis vosotros de amor
Entre prados –escondidos-
Llevando a pastar el ganado,
Triste Salicio, hermano mío.

Mais quem nunc legió a Xavier Lisboa
Nin audó sua lingua
Sai mui pouco d’ amour.

Laetitia, Laetitia
Gritó Manuel al morir en los brazos de Alejandra
Echando espuma por la boca, y para qué.

El suicida (no el valse)
Que hunde la cabeza entre las olas
-enamorado hasta el tuétano-
se arrepiente de sus yerros
y se entrega a la mar.

Los pescadores llenan de flores sus barcas
Se hacen amar por sus mujeres
Y se lanzan en busca de tramboyos y cachemas
Sabiendo que quizás no han de volver.

But poetry cant talk about flowers
Abouto love
About you
Meine liebe Rosamunde.

Luisa de Prusia,
Su dulce retrato
Reproduce tu sonrisa en mi memoria,
“¿con qué puedo retenerte?”.

Todo sobrevive en mi memoria
Las madreselvas perfuman José Gálvez
Las manos enlazadas
-Empanaditas- diría Julita
por Ocharán
pero para mí
son solo manos enlazadas
viendo correr el río, Lidia,
huyendo
buscando refugio
en hotelitos,
como cualquiera

como unos chinos horrorosos
que entre besos
y contando hasta el último morlaco
se metían a empellones
en un hotel de Burdeos.

Ah los viajes,
Los que no emprendimos,
Y aquellos que hicimos amodorrados
En la cama:

En la plaza San Martín
Vestías de rojo
Y ahuyentabas las palomas
Con el brillo de tu corazón

Y así enfundados
Coqueteábamos con los pájaros
Y con esos pobres perros
Que te inspiraban tanta ternura.

But poetry……

Y la dulce flor del suche
Cae melódica por mi ventana
Y mi corazón
Que tal imbécil mi corazón

Aún recuerda
Aún espera tu llamado Melibea
Y ve llover
Como en el zoológico de Berlín
Al amparo de un alemán
Gordo y bonachón
Y rudo y mercachifle

But poetry…
¡Pamplinas cacasenos!
El único amor
El sublime amor de tus manos
Que he perdido
Va dicendo al anima sospira

Y mi corazón
Que tal imbécil mi corazón
Crece y crece
Entre juncos y retamas
Entre los papeles
Entre memoria y anhelo
Señalando mi cojera
Mi destartalado pulmón
Que cae por mi ventana
Como la madreselva o como el suche

Pero aferrado en su caída
Aferrado a ti
Meine liebe Rose
Como en Lisboa, viendo desde la altura
Un río enamorado
Y dejándonos caer
Imperceptiblemente sobre la grama
Coleccionando fotografías
Postales
Visiones fantásticas de nuestro amor.

***


Supongo que no debe haber lugar más bello que un hostal. Los hostales, los telitos de mi ciudad son los lugares más hermosos de la tierra. Allí un coro de orgasmos, de bufidos, de camas que rechinan y de cervezas que se destapan y que se beben con desenfado. Allí tu pene es el más grande que he visto, allí tu chuchita peludita es todo mi sueño, allí el amor es verdadero y deja de ser una excusa para decirnos como nos queremos, allí en mullidas camas nos amamos frente a frente, o tu de espaldas ofreciéndome la visión delirante de tu espalda, de tus contracciones, allí Juan engaña a María con Laura y son felices, allí María engaña a Juan con Pedro y son más felices aún, después vendrán las culpas, los reproches, pero en la cama del hotel todos son felices, incluso Laura que todo lo que quisiera en su vida es haber conocido a Pedro. 
Allí te he engañado amor mío y he sido feliz, y en camas gemelas tú me has engañado a mí… yo he bufado, tú has gemido, felices como nunca.  Los hoteles, las camas de otros cuerpos son nuestras cuevas de fieras, son nuestro verdadero hogar, son más amplios, más libres que la playa, que el mar. No volvamos nunca más a amarnos en casa, amémonos en hoteles, seamos parte de ese coro, seamos un cuerpo más que se suma al sudor indescifrable de esas sábanas…déjame ser un tigre para ti, mujercita mía, déjame envolverme con esas sábanas que huelen a chucha, a otra chucha distinta a las tuyas, porque yo conozco todas tus chuchas, la de olor liviano tras la ducha, la aburrida chucha de un sábado por la tarde, la chucha cansada y fragante que traes a casa después del trabajo y esa chucha hermosa, fermentada en el ron del viernes por la noche. 





Fred Rohner. (Minas Gerais-Brasil, 1977) Brasileño por un error del destino, finalmente peruano pese al apellido suizo. Doctor en Historia y Literatura Hispánicas por la Universidad de Rennes 2 (Francia), es profesor del Departamento de Artes Escénicas de la PUCP (Lima-Perú). Es autor de Historia secreta del Perú(Mitin 2017). Hace mucho quiso ser poeta, pero lo ganó la música, realmente la musicología.

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