(Crédito de la foto del poeta: Herminio Rodríguez)



Elogio de la llave


Cómo se juega la llave su esplendor metálico,
la dentada caricia vacilante
frente a la vecindad esférica del pomo.




El primer miedo


Miedo pánico llamaron 
a esa primera permanencia a la deriva
que de los metales reventó la calma: 
miedo pánico, el primer miedo.




Lullwater Park


Danza la ardilla, grácil,
frente a las dunas del patio.
En su metódica premura
se afinca nuestra equivalencia:
nostalgia del lugar.




Abandonar la casa


Abandonar la casa,
sus oquedades íntimas,
sus vacíos de tiempo
densos y numerosos.
Vuelvo la mirada
para no perder la marca 
de mi desasimiento
-hoy son otros los terrores-.
Dejar la casa, 
renegar de su cadencia,
ese páramo de gestos
aprendidos y sin embargo
tan insólitos al amparo
de cada floración.




Izamal, México


Lengua rota la que amarra
los ejes de esta comarca
y el amarillo encendido 
de sus agrimensuras.
Asimilar la eclosión
de esa ruta accidentada
que se interpone al paisaje 
como un espejismo
invita al desasosiego.
Y sin embargo asientes,
regalas de tu fijeza
el don multiplicado. 




Ruinas de San Francisco


Allá donde el techo regio 
complicaba las cornisas
un ocaso de palomas
encandila la tarde.
Volutas, frisos, balaustradas, 
todo va cediendo -no sin lucha- 
ante el embate yodado del mar. 
El salitre lava la piedra con eficacia,
como queriendo devolver a la tierra 
su chatura primigenia.
Solo estas aves 
conservan impasibles 
su porte señorial
y cimentan con el fracaso
de su aleteo lo que alguna vez
fue arco, entablamento, 
bóveda, arquitrabe.




El servidor de misterios

Al atrapar un gorrión 
hallé mi propio peso,
la rotundidad de mi peso 
engulléndome 
en una espiral de asombro.




Ya no vendrás a Albión


Ya no vendrás a Albión,
en donde el limo 
se adhiere a la piedra
con una gracia macabra.
Esas catedrales 
nada te dirán,
ni las calles 
imaginadas con esmero.
La opacidad es aquí 
materia cotidiana, 
se cuela por las hendijas 
en millares de partículas 
hasta cubrirlo todo. 
También los cuerpos 
arrastran sin saberlo 
los matices de un barro ancestral.
Pero, contra toda esperanza 
de reconquista, 
hay destellos de claridad 
despabilando la grisura 
de los campos.




Liquen y piedra


La piedra calla.
Sabe que en el empeño del liquen 
se esconde un drama atroz.
No está claro 
si rehúsa esa cercanía 
o bien la propicia 
en una imperceptible danza.




Trivium


Por años he regado una planta 
abandonada por alguien 
al despedirse. 
La he visto crecer,
orientar sus hojas
en dirección de la luz.
Ese impulso ha doblado su tallo.
Dependiendo del ángulo
desde el cual se mire,
en ocasiones adquiere 
la forma de un signo de interrogación.
Otras veces es el dibujo 
de una encrucijada 
de tres caminos.
Ambas figuras hallan
en la planta la posibilidad
de una historia que las redima. 
A veces una pregunta 
anuncia caminos que se cruzan,
fragmentos de algo
que pide acontecer.




Herencia


Camino 
con los zapatos de mi hijo,
con paso acelerado 
recorro las calles
que ambos transitamos 
sin pensar en los itinerarios de la prisa.
Los zapatos que el niño deja
son su manera de empezar
a criarme como al infante 
que él un día fue 
y que ahora se difumina 
en la severidad 
de su nueva piel de hombre.




Declaración


Esto no es una ciudad, es un osario.
Y en medio de esta huesera 
acecho y me sorprendo 
de mi cuota de costumbre,
un esqueleto que sortea 
ejércitos de párvulos.




Horizonte de sucesos


En el vértice del fulgor
el oro que flamea 
y no parece invocar 
con este lance nada,
ni una mueca rotunda
ni un sobresalto.


Néstor E. Rodríguez (República Dominicana, 1971). Sus poemas han sido publicados en revistas y suplementos literarios de América latina, así como en diversas antologías del continente, entre ellas la Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (Siglo XXI, 1997) y El decir y el vértigo: panorama de la poesía hispanoamericana reciente (Filodecaballos, 2005). Es autor de Animal pedestre (San Juan: Terranova, 2004), El desasido (México: El Billar de Lucrecia, 2009), Limo (Rio de Janeiro: OrganoGrama, 2018) y Poesía reunida (Santo Domingo: Zemí, 2018). 

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