V

Toda clase de ficciones extrañas están a punto de romper, me había dicho Jorge L., o lo leí en un libro de Jorge L. La realidad se está poniendo rara, me había dicho Francisco U., o lo leí en un libro de Francisco U. 

Rodolfo W., en cambio, está diciéndome ahora: “La realidad es un cristal. Puedo mirar a través de ella y ver la verdad. La vida es acción y la escritura es reacción. La literatura es un acto reflejo”.

Yo presiento que de un momento a otro empezará a hablarme de política y dejo de prestarle atención. Me doy un buche largo de vodka.

El vodka que bebo es barato y sabe rico. No tengo idea de cuál será el sabor de un vodka caro.

Busco refugio en Isabel A. Pero la cabeza de Isabel A. está en actitud de ventilador y con la quijada caída. Gira de izquierda a derecha, de derecha a izquierda; ora escucha a Arturo B, ora sorbe las palabras de Horacio O. Le extiendo un vaso lleno de vodka y ni se entera.

Antes mis amigos se llevaban muy bien. Antes de que ambos fueran llamados a formar parte del jurado de un concurso de cuentos. Antes de que Arturo B decidiera que su voto sería para el cuaderno de Roberto B. y Horacio O. tomara partido por el libro de Julio C. 

Me tomo el vodka servido para Isabel A. y pongo oídos. Ellos están enfrascados en una discusión horrible:

Nuestra verdad posible tiene que ser invención. Todo es escritura, es decir fábula —replica Horacio O.

—La escritura suele ser vacío. En las entrañas del hombre que escribe no hay nada —replica Arturo B.

Hay ríos metafísicos. Te vas a ahogar en uno de esos ríos. Los ríos metafísicos pasan por cualquier lado…—replica Horacio O.  

Jesús es la obra maestra. Los ladrones son las obras menores. ¿Por qué están allí? No para realzar la crucifixión, como algunas almas cándidas creen, sino para ocultarla —replica Arturo B.

Y así sucesivamente…

A mi me viene este pensamiento conciliador: “Lo Cortázar no quita lo Bolaño”. Aunque ni loco lo pronunciaría en alta voz. Y apuro otro vaso de vodka.

Horacio O. y Arturo B. hacen un alto. Evidentemente tienen las gargantas secas. Pero el vodka se acabó y ellos me recriminan y yo contesto que no tengo más dinero. 

Se hurgan en los bolsillos y parece que ellos tampoco tienen más dinero. Me estoy sintiendo aliviado; sin embargo, logran acumular finalmente unas monedas y alcanza para otra botella de vodka barato.

A dúo dictan:

—Tú eres el culpable. 

Me toca salir a buscar la botella.

—Faltan sólo cinco minutos para que empiece el toque de queda —advierto.

—No me importa —replica Horacio O.

—No me importa —replica Arturo B.

“Afuera me van a matar”, pienso. Aunque ni loco lo pronunciaría en alta voz. Y la verdad, o la realidad, es que empiezo a sentirme feliz. 

Cierro tras de mí la puerta, o la vida, profesando que Horacio O y Arturo B, mis amigos, han vuelto a congeniar, como era antes.   

Rafael Grillo (La Habana, 1970).Escritor y periodista. Jefe de Redacción de la revista El Caimán Barbudo y fundador de la web Isliada. Ha publicado los libros Ecos en el laberinto (ensayo), Las armas y el oficio (periodismo literario), Asesinos ilustrados (novela), Historias del ABECEDARIO (novela) y La revancha de Sísifo (ensayo). Como antologador preparó la trilogía conformada por Isla en negro. Historias de crimen y enigma; Isla en rojo. Historias cubanas de vampiros y otras criaturas letales e Isla en rosa. Historias cubanas del amor y sus desdichas; así como El martillo y la hoz y otros cuentos y la sección cubana de L@s nuev@s caníbales Volumen 3. Antología del microcuento del Caribe hispano. Obtuvo en 2010 el Premio Luis Rogelio Nogueras de Novela y en 2017 el Premio del Lector, entre otros reconocimientos. Por la web Isliada recibió en 2013 el Premio Cubarte al Mejor Portal de Cultura. Imparte clases de Periodismo en la Universidad de La Habana. 

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