Un artista del norte

Yo, Edvard Grieg, fui hombre libre entre hombres,
bromeé copiosamente, leí los periódicos, viajé y surqué.
Dirigí la orquesta.
Hice temblar triunfante el auditorio con sus luces
como el carguero del buque 
en el instante de atracar.

He llegado hasta aquí para pactar con el silencio
encerrado en una cabaña pequeña
y un piano de cola tan preso como la golondrina
debajo de la teja.

Los bellos acantilados también callan.
No hay un solo atajo
aunque a veces una rendija se abra
para que entre la luz que mana del duende.

¡Abreviemos!

Que un golpe de martillo en la montaña resuene
que suene
que suene
que llegue en noche de primavera a nuestra habitación
disfrazado de latidos de corazón.

El año anterior a mi muerte, enviaré cuatro salmos 
para rastrear a Dios.
Todo comienza aquí.
en esta canción de lo cercano.

Canción de lo cercano.

Grito de guerra dentro de nosotros
allí donde los Huesos de los Muertos
luchan para volver a la vida.



Allegro

Toco a Haydn después de un día obscuro
y siento un tenue calor en las manos.

Las teclas quieren. Golpe suave de martillo.
El sonido es verde, vivo y tranquilo.

El sonido dice que la libertad es posible
y que alguien no pagará impuestos al César.

Meto las manos en los bolsillos de Haydn
y me parezco a aquel que va tranquilo por el mundo.

Izo la bandera de Haydn, y digo:
«No nos rendimos. Pero queremos paz «.

La música es una casa de cristal en la ladera
donde las piedras vuelan, las piedras ruedan.

Y las piedras ruedan otra vez al revés
y cada ventana permanece intacta.



Música lenta

El edificio está cerrado. El sol penetra por las ventanas
y calienta sobre el escritorio
tan fuerte que sostiene el peso del destino del Hombre.

Hoy hemos salido, a una ladera larga y ancha.
Gente de ropa oscura. Se puede estar al sol y cerrar los ojos
y sentir como el aire se escapa lentamente.

Raramente vengo al mar. Pero hoy estoy aquí,
entre grandes piedras de espaldas tranquilas.
Piedras que lentamente van de vuelta a las olas.


Aleisa Ribalta. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998. Es poeta, traductora y coordinadora cultural. Ingeniera de profesión, se desempeña como docente de asignaturas técnicas y no directamente relacionadas con la literatura como: Diseño de Interfaces Gráficas, Diseño Web y Programación de Aplicaciones. Ha publicado Talud (Ekelecuá Ediciones, 2018), un primer poemario que apareció ese mismo año traducido al catalán en edición bilingüe Talús / Talud (bokeh, 2018). Tablero, su segundo poemario está en proceso de edición. Tiene en preparación el poemario Cuaderna, bao y regala. 
Colabora asiduamente en revistas como Animal Sospechoso(España), Conexos(USA)y Verbo(des)nudo(Chile), con artículos y traducciones.  También han aparecido publicados poemas suyos en Revista Humo(México), Le folie(Argentina), Mimeógrafo(México) Kokoro(España) y Nagari(USA). Ha participado en las antologías Poesía escrita por mujeres (Verbo(des)nudo, 2018) y Todas las mujeres (de fulanas y menganas) (Fundacionarte, 2018). Coordina La libélula Vaga, www.lalibelulavaga.com



Tomas Tranströmer. Poeta y psicólogo sueco nacido en Estocolmo  en 1931. Desde muy joven alternó el ejercicio profesional con la labor poética, publicando su primer libro en 1954 bajo el título 17 poemas, por el cual fue reconocido como una de las figuras relevantes de las letras suecas.
Algunas de sus publicaciones de entonces, llevan los títulos de El cielo a medio hacer, 1962, Tañidos y Huellas, 1966, «Senderos, 1973, La Plaza salvaje, 1983 y «Para vivos y muertos» 1989. A pesar de que en 1990 sufrió un ataque de apoplejía que le dejó serias limitaciones en el lenguaje y los movimientos, continuó escribiendo con gran éxito obras como Visión de la memoria, 1993, Góndola fúnebre, 1996, Haikus y otros poemas, 2001 y El gran enigma, 2004.
Ha ganado los premios Bonnier de Poesía, el Premio Neustadt de Literatura, el premio Oevralids, el Petrach de Alemania, el galardón sueco del Foro Internacional de la Poesía, y en 2011 el premio Nobel de Literatura.  

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