Certeza la del agua


Asidero cierto, certeza la del agua
escurrida entre los tiempos. Asidero y labio,
asiento lo que corre
entre los tiempos como un gesto, sensación
rumiada de lo exacto. 


א. Mariposas, frases, la constatación
tan simple del misterio: la belleza. La certeza
a gusto –la que sabe a lo que corre, esa que importa–
del cuerpo que afina en su nombre lo que hay,
lo que sabía. Desconocer 
es también vivir al corriente del misterio, afinada
en la garganta o las caderas, cintura del acierto.




Franja de agüero


Memoria de otro acuerdo, amnesia
jubilosa del tiempo repartido. Ahora cuenta 
el otro, su final. Principio entero, las visiones
del código y de abajo del debajo, la paz
tan exacta de los destinos consumados: un cierto 
cansancio que rebosa de ganas y la sombra 
que se abre ante lo propio y condesciende 
acorde a su medida, al cuenco reservado.


Umbral que siempre te despeina,
asilvestrada como en rito de la suerte, 
el del tránsito. Los días que alcanzan 
de repente otro ritmo, como si cuajaran 
en hábito o sentido,
alimento de nadie donde todo comparece
en franja de agüero, asueto de la suerte.


א. Sombra de la suerte o charada 
sinuosa del destino: donde se arriba tarde cobra doble 
su medida y ennoblece 
a la par su hora y su alimento. Nadie ve pasar 
a su fantasma medido hasta esa hora
bajo paisaje donde ya todo resplandece
en el sosiego y su doble, los hermanos
incestuosos del edén, la gracia y el deseo.



Larva


Toda pérdida es retorno, resentido
regreso a alguna parte que fue nuestra 
y donde ahora nada importa
ni nada te retiene. Ahí te quieren, dicen: 
habrá un día que no veas el limbo
ya ciego del olvido, cuando no puedas
sentir lo que has visto ni siquiera en sombra
o en fantasma lo que conserva 
ahora carne y piel sobre los huesos.


Entonces qué palabras
iré a recordar si no las mías, las pocas
o muchas o cruciales, meridianas
las que acopié para mí. Un tejido
en torno, como el capullo de una larva
que rime locuaz su sobrevida.


א. Sabe que lo desboca su próxima
visión del universo, del código –el tiempo
recurrente del acuerdo. Sabe que volverá 
adonde ahora. Sabe que no lo acompañará
hasta entonces el recuerdo, el reencuentro
mismo desmemoria de sí. De sí y del acuerdo,
de la vuelta: en todos los viajes regresamos
al sitio que en la partida ya perdimos.

(Estos poemas inéditos cedidos por el autor proceden de un libro en preparación)



Waldo Pérez Cino (La Habana, 1972). La demora, su primer libro de relatos, se publicó en La Habana en 1997. Desde entonces reside en Europa. Ha publicado los relatos de La isla y la tribu (2011) y El amolador(2012), los volúmenes de poesía Cuerpo y sombra (2010), Apuntes sobre Weyler (2012), Tema y rema (2013) y Escolio sobre el blanco (2014) –recogidos todos en Aledaños de partida (2015)–, y el ensayo El tiempo contraído: canon, discurso y circunstancia de la narrativa cubana (2014). Desde 2014 dirige los sellos editoriales Almenara y Bokeh.

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