ELEGÍA

Yo tenía un amigo que se llamaba amigo.
Yo tenía un amigo
del que me prevenían los amigos.

Yo tenía un amigo y lo acunaba.

Le vi pintar el último dibujo, con ojos de agua,
entre las camas de los hospitales,
aspirando el tomillo que purifica el aire,
comiéndoselo a golpes de hostia consagrada
por el gran sacerdote de la leve esperanza.

Yo tenía un amigo.
Se marchó una mañana rumbo al parque
de pichones nevados, tiritando de frío.

Yo tenía un amigo

He clamado a la vida para ver si regresa
y la vida, en silencio, me ha ofrecido la noche,
la luna sarracena y la vigilia
del último recuerdo,
del último dibujo,
de las palabras últimas cuando, soñando juntos,
nos pusimos a hablar de tantas cosas.
.
Yo tenía un amigo y lo acunaba.
Olvidado de otoños, un invierno,
se marchó hacia la casa del olvido.

(Y yo, aún lo recuerdo.)


Del libro: La ceniza y la espuma (2008)

LOS POETAS DE LUZ

Los poetas de luz siempre están vivos
ofreciendo el destello en sus palabras,
mostrando entre la luz
–en el fulgor de su camino –
la vida toda,
la claridad más honda,
en lo visible alumbra lo invisible.

Los poetas de luz siempre están vivos.
Siempre andarán –por la vida o la página –
amaneciendo.
Siempre
con el fulgor que hace perder el miedo
y despeja la sombra,
el que ahuyenta las dudas, el que alumbra
con esa luz que todo lo ilumina.


Del libro: Solo la luz alumbra (2010)



SÓLO EL AMOR NOS SALVA


Sólo el amor nos salva.
Sin amor
anda perdido el eco de la vida.

Sólo la luz alumbra.
Sin la luz
oscuras, las palabras, desvanecen.

Junto al amor, la luz
y entre la luz, la sombra.

Es la luz el amor
cuando la luz lo nombra.

Cuando le falta luz,
el amor es la sombra.



Del libro: Solo la luz alumbra (2010)



MINAS DE GRAFITO PARA SOÑAR LA VIDA
(Campaña: un millón de lápices para Irak)
Para los niños que carecen de todo, hasta de lápices.


Un lápiz es muy poco,
naturalmente hay cosas más valiosas:
el amor, la comida, pero es cosa
muy importante un lápiz.

Lleva dentro una mina, un gran tesoro
donde se inventa, todo,
escribiendo, pintando un mundo nuevo.

Por eso yo lo sueño.
Sueño niños con minas,
minas para inventarse nuevas vidas.

Sueño… con una mina;
pero no de matar, no, de grafito.
Una mina de lápiz, un artículo
barato y necesario.

Con ella escribiré mi poesía
de llantos y alegrías
y pintaré la vida de colores.



Lo haré de mil amores
porque un lápiz no mata,
su mina es una mina de palabras.

Palabras… como Vida,
Libertad, Dignidad, Sueño, Esperanza…
Palabras que no entienden, que no alcanzan
a comprender algunos.

Sueño con una mina de grafito
porque con ella pinto
el sueño de una vida digna y justa.

Voy a afilar la punta
y aquí, en este cuaderno,
voy a escribir el mundo que yo sueño.


Del libro: Azul de los afectos (2001)





Manuel Lopez Azorín (Moratalla, Murcia, 1946). Prolífico autor, traducido al árabe y al inglés. Entre otras muchas facetas relacionadas con la poesía dirigió el Centro de Estudios de la Poesía de la Universidad Popular José Hierro y dirigió y presentó el programa Tertulias de Autor en Canal Norte (1992-2000). Desde 1982 reside en San Sebastián de los Reyes (Madrid). Allí fundó el Colectivo Helicón de Poesía y Relato, donde creó los cuadernos La música de la palabra. Dirigió y presentó Tertulias de Autor a través de Canal Norte T.V.(1992-2000). Puso en marcha y dirigió el Centro de Estudios de la Poesía en la Universidad Popular José Hierro (1996-2000). Creó y dirigió la revista Poesía en la Diana. Ha escrito los guiones de cortometrajes sobre Claudio Rodríguez (1998) José Hierro (1999) Rafael Morales (1999) y Rafael Montesinos (2000). 

Ha publicado los poemarios Marasmo (1986) Vértigo (Premio Zenobia 1993) Amar es mi ejercicio (1997), Versos para después de una película (1998,) Libro del desconcierto (Premio Rafael Morales 2000), Azul de los afectos (2001), Crónica de Babel (Premio Almedina 2002), De la vida y otros ríos (2003), La ceniza y la espuma (2008), Sólo la luz alumbra –Poesía 1986-2010– (2011) y Romancero flamenco (Eirene Editorial, 2012). 

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