de otra soledad del corredor de fondo

 

aún viene escuchando un servidor de su compás de espera

como auscultando contratiempos de la complicidad diaria

entre jauría y visión de conjunto donde amenaza el aviso

de accidente o despiste en cada vía pública de compañía

tan repetida como inacabada hasta acuciar cualquier lectura

menos voraz ayer que hoy de otro metrónomo para la voz

de tu amo tan pronto

como llama

que te llama todavía

 

la poesía según D. H. Lawrence

 

de tus incorregibles “primeros

poemas” parte

lo que dura una vida

menos dará la libertad del verso

libre “enunciación directa

del instantáneo

hombre completo” hoy

por hoy cuando tampoco mañana te podrá

bastar para escucharte secundario

de esa fecundidad del oído

que infiel con todo vuelve

vuelve al instante

a dejarte instalado entre elementos

y enseres pero ya

firmada con tu tráfico

primerizo de cierta indiferencia

y tanto colofón por cundir

 

 

como quien oye

prever un canje automático

de cualquier tabla de la ley por otra

señal para el lugar ameno

al menos

esta minúscula inmortalidad entre mortales

nos distrae

con sus conatos de desbocamiento

iniciático para épicos correctores

también contentos de corroborar un cauce

de oficio a la deriva y hasta la próxima

orden aquí

suscribiríamos bastantes no despedirnos más

que a ratos previsibles

hágase pues el tema

socorrido de tu supervivencia

venza la peripecia en su umbral

de ahí derive cada lance

hasta alcanzar al último

de todos tus protagonistas

con sus siluetas perezca

hasta el intruso en otro desenlace

y entonces vaya y entréguese

al único galope

del aprendiz de epílogos

pero di antes di qué cuál cuánta

acción serías

capaz de rehacer al tiempo

que te nos tachas nuevamente

de libre

capaz de rehacer al tiempo

que te nos tachas nuevamente

de libre

 

 

de la inclusión de las subordinadas

I haven’t come to mean

I mean I mean

Gertrude Stein

anda aparta ve

dejando sitio

incluso a una mala

novela cómo no va a volver

un despistado a querer

hablar

y hablar

como en la vida misma todo es

acción

en busca de otro actor

si nos oyera cualquiera

diría pero

la gente aquí no habla

precisamente así

tampoco si llegases tú

a doblar estas cuatro

esquinas dejarían

de caer

más árboles a oídos sordos

ni callarían tus desconocidos

como si aún quedase bosque

si tanta habladuría de habitáculo es

una continuación de nuestra música

de cada día

por otros medios

menos pautados por qué no

vamos a reincidir

en oír entre líneas

algún rumor muy tuyo

de escaso fondo

que repartir

o de esa misma retirada

sin más consenso que un pulso incipiente

de reaparecido

también de tanto amago

de igualar por la frase

hecha apremiaría alguna distorsión

de adiós

muy al oído

así a quién

no le saldría ir

dejando sitio hasta desdecirse

del gran relato

de esa acción común

que en paralelo continúa

diseccionando algún querer

decir de otro

soldado menos

conocido


(Estos poemas fueron seleccionados de SI EN AJENA DERIVA, publicado por AY DEL SEIS, 2018)



Daniel Aguirre Oteiza nació en Navarra y reside en Massachusetts, donde es profesor de literatura en la Universidad de Harvard. Es autor de los ensayos El salto a lo desconocido: yo lírico y negatividad dialéctica en la poesía de la modernidad (2013), El canto de la desaparición: memoria, historia y testimonio en la poesía de Antonio Gamoneda (2015) y This Ghostly Poetry: Reading Spanish Republican Exiles Between Literary History and Poetic Memory (de próxima aparición). Entre sus traducciones figuran obras de A. R. Ammons, John Ashbery, Samuel Beckett, Wallace Stevens y W. B. Yeats. Ha publicado los libros de poemas Del fondo de la piel (2004), Sombra de emboscado (2012), Así extravíe el callejero (2012) y O, la ballena (2016). Su último libro es Si en ajena deriva, Ay del seis, 2018.

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