No sé para qué te quiero 
exactamente 
cerca de mí 
Delante de ti 
podría desnudarme 
quitarme lentamente 
toda la ropa
despacio 
ver que cae
que haya un flash  
un sol 
algo 
alumbrándome
Podrían ser tus ojos
una linterna
un animal pequeño 
esmeralda
esa sonrisa 
que he amado en ti
desde hace siglos
Alúmbrame
no dejes de aparecer 
en lo alto
cada mañana
Ven a mí 
para que nos salvemos
con tu égida
Con tu cruz.



Voy montada en la irrealidad

como en un caballo salvaje
La trato tiernamente
para que avance
y en su salto enorme
no me deje estrellada
en el pavimento
Ella es un potro
que entiende 
de desvaríos
No voy a darle duro 
con mi fusta
No voy a hincarle 
las afiladas espuelas 
para que vaya al paso
y me deje    
en su baile ruidoso
mirar al infinito.



Lavo ceniza

lavo pasado
el sueño anclado
lavo sin prisa
pez que agoniza
luna que encuentro 
lavo el tormento
de escaramujo
Limpio el embrujo 
Estrella al centro.



Yo también he perdido un poema de amor    

    (Obligatoriamente para Wichi. Por la sincronización, por los sueños…)
                          
“Ayer he escrito un poema magnífico
lástima
lo he perdido no sé dónde
ahora no puedo recordarlo”
Me decían Señorita Hacha
lo escribí dos veces 
dos veces de manera diferente
en la noche
Era hermoso
se hablaba de la vida
en el poema
y de mí
de lo duras que somos
de lo hirientes que somos
de todo lo peor que somos
la vida y yo
-Amor ni amor  señorita hacha
amor ni amor…
Nadie cree en el amor
en estos tiempos de guerra
En el poema trataba de explicar
ciertos conceptos
y de entender ciertas palabras


No recuerdo totalmente qué decía
o qué quería decir 


Me he desvelado hoy
pensando en lo que no
conseguí hilvanar
en los árboles
en los bosques
en la lluvia 
que he sido


Me he desvelado pensando
en la impiedad
en la miseria humana
y en el tiempo
-que dicen-

lo cura todo.



Si mis amigos supieran
que he llegado 
a las tres de la tarde
a mi cuarto
con un sol puro de julio
y he tirado
dos sábanas
sobre el lobo
de mi cabeza
Si supieran
que cazo perdices
animalillos raros
en mis sueños
y voy a caminar 
sin ciencia cierta
por alguna orilla 
en la esquina del 
mundo
Si supieran que ando
con el mendigo
y mejor le sonrío
al barredor de calle
traga cristales
místico
tarareador
de penas
Tal vez
no tendría
magistrales aplauso
aprobaciones
vítores
que empujan
a veces
a continuar.



Todos los días se aprende

Lo que me preocupa de la vida
Soy yo
queriéndome todos los días

más.





Nuvia Estévez Machado nació en Puerto Padre, Cuba, 1971. Poeta y narradora. Licenciada en Español-Literatura. Ha publicado los poemarios Últimas piedras contra María MagdalenaPenancolíaClaveles para Rachel (Poesía para niños), Maniquí desnudo entre Escombros, Misterio de ClepsidrasPreludio del Cuervo, y Las muñecas, las putas, las estatuas. En el 2001 obtuvo el premio nacional  David de poesía de la UNEAC y  también fue galardonada con el premio Farraluque de poesía erótica. Su obra aparece en varias antologías en Cuba, México, España, Costa Rica, Estados Unidos y otros países. También  ha sido estudiada por especialistas de género en poesía cubana y caribeña. Ha participado en diversos festivales internacionales de poesía donde ofreció conferencias y recitales. Actualmente reside en el Sur de La Florida.


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