[…]

Uno (2)

Esperando la irrupción
del tallo del futuro,
el gusano de la vida humana
se arrastra con la fuerza
de cientos de océanos
para no secarse junto
a las muertas raíces y las hojas muertas
de los sueños de las generaciones
que ayer, y otrora, y siempre,
quisieron saber cómo es que el presente
puede existir por sí mismo,
al menos por hoy:
todo hombre y toda civilización
buscaron el punto dónde anidar
en medio de los rápidos del mundo,
que arrasan no sólo con agua y piedras
sino con el pasado:
ojo
que otros pusieron,
en forma de semilla,
en el presente.
Pero el agua que trae vida
y trae todo lo que pudo haber sido,
sigue
su visceral cauce
[tras haber corrido]
sólo le resta correr.




Coro (2)

Sepan los hombres
que caminan con un ojo
en el recuerdo
que los días terminan
siempre del mismo modo.
Sepan los hombres
que sólo miran al futuro
que incluso antes de ellos,
ellos mismos,
y sin extrañeza,
hacían lo que otros
hoy les pueden contar,
dado que ya no lo recuerdan.


[…]



Coro (5)

Sólo tenía ojos
para esa arisca damisela
que enamora
al solitario cazador que
en el eterno ocaso de toda
civilización
comienza a buscarla
a conciencia.
             Y
la busca en el eterno
vivir del Todo
que nos compone,
que no ve dónde has nacido
ni le importa –tantola pirámide de afuera
de tu casa,
ni la futura edición
del mismo poema que,
allá lejos,
casi al principio de las Cosas,
otro comenzara con
la misma devoción
y la misma extrañeza
ante el Caos,
el hoy,
y el impostergable regocijo
de saberse, ahora,
vivo (en todos).


Uno (6)

Dónde se habla
de unas cosas
que sólo son
sospecha,
se alimenta
al día y a la noche
con algo que excede
a lo visto;
y, en casos,
a lo posible:
rey de los negocios
del Hombre.
-mas no de los de la Poesía-.








Tomás García Lavín.Azul, Buenos Aires, 1983. El autor se sabe, como todos, arrastrado por el río del tiempo. Pero no se queja, más de una vez exhibe una sincera sonrisa. Dicen que estudió y que eso es anecdótico. También cuentan que alguna vez trabajó, pero no se debe creer en leyendas. Quiere mucho a la mayoría de su familia. Y tiene, según él, muchos amigos, cada vez más. No lo sabemos. Sí, en cambio, que comparte un amor de esos que generan orgullo en quienes los poseen. Con ella fundaron la editorial Mochuelo Libros donde el autor ha convivido con William Morris, Yeats, Blake, Shelley –a quienes, en casos, tradujo–, y con algunos escritores contemporáneos por los que siente afecto y respeto. En 2017 publica el poemario El río es y colabora en el libro colectivo El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella.

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