Vietnam

Beben aguardiente de arroz los señores de las palabras.
La celebración ha costado mucha sangre y lágrimas.
Pues se han empleado las armas para retomar el día.

Cada grano de arroz cuesta nueve gotas de sudor.

Bocas del vacío derraman cantos en nuestros oídos.
Una tras otra las olas de invasores han llegado y se han ido
Como el hambre, como el invierno, como la muerte.

Pero cada grano de arroz cuesta nueve gotas de sudor.

Nuestro canto es una llama desde la raíz del tiempo.
La resistencia alimenta la alta esperanza del mundo.
Con sangre la música siembra y cosecha una nueva vida

Porque cada grano de arroz cuesta nueve gotas de sudor.

La primavera prepara con f!ores su ofensiva esperada
Los sembradores se inclinan para acariciar la Tierra
La voz de la vida, persistente, brota para aumentar las almas.

Y cada grano de arroz cuesta nueve gotas de sudor.

Incienso, agua, flores y frutas colman los altares de los antepasados.
El lenguaje ara, las semillas germinan, en el extremo de las dificultades,
Vietnam, camino, sé tú nuestro retorno.




Como los rostros de los dioses que vigilan

Ya habíamos recorrido una enorme parte del camino
Estábamos cerca del Techo del Mundo
El Techo del Mundo era una alta proa y el destino
El mascarón de proa era la Sierra Nevada
Y se agitaba con la furia del océano
Solo un ser sobrehumano podría asirse a la proa
Sin caer lanzado hacia el abismo
¿Y quién cabalgaría el fin del mundo?
Estábamos en la cima donde confluyen los soles
Asomados al equilibrio de los planetas
Desde el fin del mundo podíamos ver
las estribaciones de la historia
la geografía de los siglos ganados y perdidos
La Tierra dulce en su extensión embriagadora
tu amor real como los rostros de los dioses que vigilan

Secreta botánica

Para combatir el invierno de hidrógeno
Contra el miedo, la parálisis, el olvido
A fin de diluir la inercia y fortificar los miembros
el poema.  

Para recuperar la natural intemporalidad del equilibrio
O hacer que acuda el tropel de visiones más amado
A objeto de crear el más dulce azar
el poema

Para llegar al eje del siglo que el reloj de arena indique
Y constatar el desamor y la muerte que se jactan
El poema que recobra sus dominios
El poema que retorna y baila
Alrededor y en el centro de la hoguera
El afán invulnerable
El poema risueño que repudia el poder adverso
Y desnuda el corazón del carnaval

Para crear nuevos mundos y la leyenda opuesta
Para alentar el crecimiento de la hiedra
Para devolver al pueblo su aliento
Y pronto no sea más realidad la pesadilla al despertar

El poema que enciende y llama
El poema que encuentra
que recuerda y fusiona

Zoo
La fiera es la jaula

El futuro nos llega como oruga no guarda afán el júbilo
El pasado es un lirón que ronca con pocos sueños hermosos
La esperanza es un blanco fénix
Y mi afán es una gacela escarlata perseguida por los galgos del rey
Este zoo es una ciudad de jaulas en cada puerta candados y herrumbrosas 
cerraduras en cada ventana barrotes y ojos
En los rincones simios que niegan ser parientes de Darwin        panteras nocturnas 
con ojos de incendio        cocodrilos que lloran como arrepentidos del amor        
boas con apetito de obispos y banqueros        guacamayos con los colores de la 
poesía        hienas que ríen sin ganas ante el día deslustrado
leones que pierden la dignidad y la melena         tigres jeroglíficos        
hombres asomados a sus ojos en los ojos infinitos de los animales 
y muchos carceleros encadenados a sus hierros
Cuando crezcáis ayudadnos a abrir todas las jaulas.
                                                                              A los niños

El viaje está en la atmósfera
“El poeta escribe todo de un solo aliento”
                    (Dylan Thomas)

El tiempo es breve, la lucha eterna.
Los siglos se resumen en un latido.
Debaten los antepasados únicos de todos: 
y no hay un acuerdo secreto todavía en la sangre.
Cada hora es para la decisión.
El instante, para develar.
El relámpago abriga la dulce intemperie.
Despertamos: el sueño flota en su elemento.
En olor de multitud, también somos del viento; como el agua, del sueño.
El viaje está en la atmósfera.



Somos unos jóvenes de apenas 2 millones de años

Somos unos jóvenes de apenas 2 millones de años
Es muy difícil vivir sin tratar de poseer una verdad
y es un trabajo de siglos,
Pero es más difícil alcanzar la verdad.
¿Y qué es la verdad?
La poesía es el dialogo sutil que pone punto final a la muerte y
a la guerra
ya que el precio del olvido del amor, es la guerra y la muerte.
El amor es el poeta de todos los planetas
sus rayos dan calor al pueblo sagrado
todo el amor del mundo existe, pero no tiene donde vivir
nos hemos cerrado al amor, aunque somos su casa, los suyos
su corazón que necesita ser habitado,
todo el vacío existe para contenerlo, para abrazarlo
y abrazados al amor y a su canto ser inmortales
¿Dónde te escondes? Nada se acaba nunca
Solo tú sabes cuál es la mano que escribe
y cuál es la mano que borra,
qué escribe y qué borra



Duermevela

Sueño que estoy soñando
tú estás en mi sueño con tus ojos llenos de amor
nos soñamos en un sueño en que no podemos tocarnos
este sueño es persistente y denso y lo envuelve todo
este sueño es como el mar
sueño que estamos abrazados al mar y que decimos disparates
este sueño tiene extrañas propiedades
puede estirarse y recogerse y no debe terminar
de los soñadores depende que sueñen los muchos que no sueñan
sólo puede uno despertar y amar en un día abierto sin dejar de soñar
vivir contra la muerte y luchar en duermevela
atrayendo como un imán al tiempo que vendrá
en mi sueño la serena no existencia es más real
es preciso fortalecer este sueño  
un sueño frágil no merece soñarse ni que le dediquemos nuestro tiempo
es preciso que nos desvelemos muchas noches soñando
mejor un sueño sin orillas en que el mundo cambia y se libera
cada segundo una oleada del sueño que derriba a la realidad y derriba a la muerte
y nos vemos a nosotros mismos de nuevo viviendo por primera vez


Inesperado siglo XXI

El bosque no derrotado se repuebla asegurando firmemente la llegada del rocío. El mítico girasol ve ascender un sol revolucionario cada mañana desde el subsuelo del universo, para derribar la áspera noche. Una visión alimenta la intrincada memoria de las espigas de un verde nunca observado.

Se cierra un ciclo inimaginable en la raíz legendaria de esta historia: la reiterada escena de la terrífica muerte, familiar a las víctimas de una guerra obstinada, cederá el paso al estallido de un súbito océano de fraternidad entre los innumerables desconocidos, apenas presentidos.

Al imperio lo habita apenas su jadeo agónico. Cae el telón de un guiñol sanguinolento. La belleza está en la cita crucial y mira a los ojos de la muerte. Sólo ella detiene su mano homicida, los pueblos están extenuados de no saberse libres.

El espíritu de los antepasados confía en nuestra generación aglutinante. Nosotros somos su síntesis soñada. Ellos están entre nosotros, en los campos donde se lucha para no ser más esclavos de las plantaciones, en las gradas donde la conciencia se trasciende a si misma, en la estrada donde dulces muchachas alimentan a quienes luchan tras las barricadas. Y es la poesía nuestra estrella polar.



Fernando Rendón nació en Medellín, Colombia, en 1951. Es poeta, editor y periodista. Es fundador y director del Festival Internacional de Poesía de Medellín, que ha realizado 28 ediciones anualmente, desde 1991, en el que han tomado parte ya más de 1600 poetas y artistas de 167 naciones, a través de 1.650 lecturas de poemas, cursos, conferencias, talleres y conciertos en 36 ciudades colombianas. Autor de numerosos libros y fundador de varias revistas de poesía.
Contribuyó decisivamente a la fundación de World Poetry Movement –WPM- o Movimiento Poético Mundial (www.wpm2011.org) con la participación de directores y representantes de 37 festivales internacionales de poesía, siendo nombrado Coordinador General en enero de 2012. Actualmente hacen parte de WPM 240 organizaciones poéticas, entre ellas 120 festivales internacionales de poesía y varios miles de poetas de 137 países.

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