(Crédito de la foto de Ulrika Bernhardsson)




(Una entrevista de la poeta Ángela García a la poeta Aleisa Ribalta a raíz de la presentación del espectáculo multimedia Talud del director de teatro Miguel Ángel Fraga en la ciudad de Malmö y en colaboración con Poesidagarna 2017)





Ángela García: En la presentación del libro se dice que la autora  ”rumia sus lecturas  en un ejercicio de humildad”… ¿Qué significa este ejercicio de humildad en relación con la lectura?

Aleisa Ribalta: Desde niña he sido un lector de poesía silencioso, que se esconde para leer, y que también se esconde para escribir, como si tuviera miedo a ser descubierta. Cuando escribo, pienso en ese tiempo de esconderme y leer, releer y después masticar lo leído. Yo sé quienes están ahí siempre vigilándome, protegiéndome, susurrando desde las páginas leídas. Aquí la humildad se refiere a devolverles cada verso en el acto íntimo de escribirlo a mi modo, de tener el valor de saltar al vacío. Por eso cada poema de este libro es un homenaje. No quiero ni tengo por qué ocultar a quienes marcaron mi camino, tampoco copiarles burdamente, quiero que sea el rumiante agradecido quien les salude, por fin. 

A. G.. A propósito, resuenan muchas voces en tu poesía. No siempre se pueden detectar, pues también las modificaciones o las re-elaboraciones hacen un camino propio. Pero ¿De quién te proclamas alumna?

A. R: Yo soy una eterna aprendiz, me considero alumna de muchos, de todos, cada poeta que he leído me ha regalado algo. Pero si tengo que escoger… ¡ escojo! Soy alumna de José Martí y lo digo sin una pizca de titubeo, toda mi poesía respira de la suya, la transita, la devora con auténtica necesidad. Una vez le hicieron esta pregunta a Strindberg y dijo: 

«Muchos maestros tuve: Schiller y Goethe, Victor Hugo y Dickens, Zola y Peladan, pero quiero firmar esta entrevista con este pie de firma:

August Strindberg,

Alumno de H. C. Andersen.»

A. G. : He escogido al poeta Eliseo Diego para proyectar un vídeo de un artista que sé que lo ha leído mucho. ¿Qué representa Eliseo Diego y / o su generación para ti? ¿Qué otros poetas cubanos fueron acomodando tu camino?

A. R: Así como Martí es el poeta que aprendí a leer y a amar por medio de otros, Eliseo y toda la generación de Orígenes son los poetas que leí por mí misma, que representan el primer deslumbramiento como lector de poesía. Eliseo está en los libros de texto de la escuela primaria, fue el traductor de Poe y Andersen, y de muchos más, casi todos los niños cubanos hemos leído a Eliseo Diego. Los jóvenes que empiezan a escribir quieren parecerse a Eliseo, es un proceso natural que les lleva a Lezama, a Fina, a Gastón Baquero, una vez allí ya puedes leer por ti mismo otros poetas cubanos y del mundo.

A. G: Coméntanos un poco ese juego entre prosa y poesía en tu libro Talud.

A. R: En el libro se hace una exploración consciente de los límites entre la poesía y la prosa. Personalmente, no creo en los géneros y en su rígida clasificación, me gusta el caos, la frontera transgredida. Aunque prefiero leer poesía, disfruto cuando la narración está bien escrita y matizada con elementos poéticos, esa es mi preferencia de lector. Para mí un poema tiene que narrar, si no lo hace me parece un poema vacío. Que conste que es una opinión muy personal. Los hechos no tienen que tener un orden ni una lógica, y puede ser un gran problema desentrañar la historia contada en un poema, pero siempre es un reto estimulante para el lector. Entre los hechos contados se van tejiendo otras historias, un mundo que ya no es del poeta, un mundo que se fusiona con el del que lee. Ahí está la magia.

A. G.: ¿Cómo se dio ese paso entre la isla y el continente europeo… esa biografía ha diseñado un alfabeto para la poesía o es más la trayectoria de lo imaginario y lo insular?

A. R: Yo viajé a España a estudiar un máster, luego me vine a Suecia por amor y aquí formé mi familia. Vivir en un continente es lo más azaroso que pueda pasarle a una criatura de isla, no cuentas nunca con eso. El alfabeto poético de ese tránsito está en Talud, en cada uno de esos poemas se hacen referencias explícitas a ese tránsito, se bandea como puede el que escribe entre dos aguas, quiere seguir allí pero sabe que está aquí, regresa cada día, nunca se va del todo. Lo insular vive en mí. Esto ya lo sabía Lezama y nos lo advirtió, es imposible escapar a ese destino, aunque estés a miles de millas de la isla. Harás de cada continente y de cada lectura un continuo y fragmentario deambular para poder sobrevivir. 

A. G.: Desde el momento en que vives en Suecia, ¿tienes más relación con la literatura cubana o ahora se dan otros diálogos con la poesía o la literatura sueca?

A. R: El hecho de migrar siempre nos aferra a las raíces, pero también nos regala esa constante búsqueda y fusión con lo foráneo. Tengo una relación especial desde niña con Nicolás Guillén, descubrí a Alberti y a Lorca en la adolescencia, también a Neruda, Huidobro, Juana de Ibarbouru, Gabriela Mistral, Dulce María Loynaz y Gloria Fuertes, por mencionar a algunos. Estando lejos los he leído más, he profundizado en esas lecturas, de algunos me he alejado y así he descubierto poetas maravillosos de este otro lado. De los poetas suecos podría mencionar a Ekelöf, Karin Boye y Strindberg. Elmer Diktonius, finlandés que escribe en sueco, es de los poetas que más admiro y que más me ha marcado en mi edad más adulta. Por cierto a través de Guillén o quizás también por Vallejo, Gonzalo Rojas, Neruda y Huidobro llegué a Lasse Söderberg, poeta y traductor sueco que recopiló y que ha traducido a muchos poetas latinoamericanos de la mano del también inolvidable Arthur Lundkvist. 

A. G.: Juan Gelman y el premio Nobel García Márquez son dos grandes escritores, uno poeta y el otro novelista, ambos coincidieron en hacer una misma afirmación: “Escribo para saber lo que quiero decir”. Aleisa, ¿lo escrito hasta ahora te permite saber lo que quieres decir? Tienes nuevos libros proyectados?

A. R: Seguramente escribo para reconocerme en los demás, para poder entenderme a mí misma y saber lo que quiero decir, estoy de acuerdo. A veces creo que lo logro y a veces creo que no. En este primer libro no conseguí ser yo misma del todo, estaba muy ocupada en el homenaje, en la referencia, en que se me vieran los costuras para poder presentarme al lector. Creo que el segundo poemario que se llamará Tablero y está casi terminado, me ha permitido ser más yo, buscarme más adentro, con desapego profundo, liberarme. Solo el tiempo dirá si lo he logrado, aunque para mí lo importante ha sido el viaje. No importa a dónde llegue pero me muevo (parafraseando a Galileo).

(Crédito de la foto de Ulrika Bernhardsson)




Ángela García. (Medellín – Colombia, 1957). Ha publicado en poesía: Entre leño y llama(1993), Rostro de Agua (1997), Farallón Constelado / Sternige Klippe (2003), De la fugacidad / Om flygtigheten (2005), Veinte grados de latitud en tres horas (2006), Doce poemas sobre el silencio (2009) y Todo lo que amo nace continuamente (2010). Sus poemas han sido publicados en la Antología Nueva Poesía América Latina, New Lateinamerikanische, Alemania, (Antología bilingüe), 1996 y Antología de Poesía Colombiana, a cargo de Henry Luque Muñoz, 1997. Colabora con publicaciones en revistas y periódicos de México, España, Francia, Costa Rica, Argentina, Venezuela, Alemania. Miembro del Consejo Editorial de la revista PROMETEO hasta 1999. Cofundadora y Directora Ejecutiva del Festival Internacional de Poesía en Medellín, desde 1991 hasta 1999. Actualmente vinculada a la organización del Festival de Poesía de Mälmo, en Suecia.

Aleisa Ribalta. (La Habana, 1971). Nacida en Cuba. Reside en Suecia desde 1998. Es poeta, traductora y coordinadora cultural. Ha publicado Talud (Ekelecuá Ediciones, 2018), traducido al catalán en edición bilingüe Talús / Talud (bokeh, 2018) y Tablero, (Verbo (Des)nudo, Chile, 2019). Tiene en preparación los poemarios Cuaderna, bao y regala y Poemas Intersexuales. Colabora asiduamente en revistas como Animal Sospechoso(España), Conexos(USA) y Verbo(des)nudo(Chile), con artículos y traducciones.  También han aparecido publicados poemas suyos en Revista Humo(México), Le folie(Argentina), Mimeógrafo(México) Kokoro(España) y Nagari(USA). Ha participado en las antologías Poesía escrita por mujeres (Verbo(des)nudo, 2018) y Todas las mujeres (de fulanas y menganas) (Fundacionarte, 2018). Coordina La libélula Vaga, www.lalibelulavaga.com

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