Hábitos de hormigón
máquinas que hacen de mí su igual 


nada corrige lo gris


no me resigno a ser la sombra animal
predestinada a engordar
esa gran boca 
no a que mis pupilas olviden el destello
tras un segundo de belleza
ese instante de alivio
abriéndose al relente de la noche 


no dejaré de lanzarme al vacío
puede ocurrir que respire 








***

Me crié en un apartamento pequeño
cuatro paredes no más
cocina dormitorio lavabo
todo junto
sobre la mesita una jaula
pequeña también 
dentro un pájaro
que se hacía inmenso 
siempre que le abría la puerta 


lo contrario que me ocurría a mí
cuando era yo quien salía fuera 








***

De puntillas
por las distintas habitaciones 
que la poesía me abre


aún sabiendo que sólo soy un invitado
que nada me pertenece
nada 
ni siquiera esos poemas
en los que reclamo el impulso suficiente
para corregir mi paso


de puntillas
para no quedarme 








***

Apagados los huesos
muere la lumbre
desbandada de luciérnagas 


cómo de inhóspito un cuerpo vacío 






***

Lo sé
termino siempre dándome puntadas sin más 
a ciegas
por el mero hecho de cerrar


no es nada nuevo
antes mi madre 
ya cerraba puertas ventanas
los ojos 
miedo a lo de afuera


es esa la sensación
el hilo a través de la piel 
cerrándome 


esa


a salvo




Fernando Gutiérrez González. (Badalona, 1965). Octubre.
Llovía con ansia, a empujones, era viernes. Ese mismo año Paul McCartney cantaba por primera vez la que hasta hoy es la canción más versionada: «Yesterday»

Varias publicaciones en revistas digitales. Ha colaborado con Karima editora en el libro de poemas dedicado a Federico García Lorca «Poeta en Nueva York. Poetas de tierra y luna» 

Lejos de la exactitud del número, de su no sorpresa, tiemblo en torno a  la palabra. Aún a riesgo de que ésta sea mentira.

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