PERDIDO

                                                                   Where I have lost I softer tread
                                                                   Emily Dickinson

Donde he perdido algo

camino con más cautela.

No sé si hallaré lo que busco,

pero ese lugar es como un templo:

en él existe lo posible.


Donde he perdido algo

es lo perdido que me llama,

y algo de mí llama a lo perdido.


La cautela no es para encontrarnos:

la cautela es para no pisar

el sagrado lugar en donde habita

el oscuro animal de la esperanza.




LA CASA SIN PUERTAS

Homero vio a Dios:
esa fue la causa de su ceguera.
Borges leyó a Homero,
y en sus hexámetros las naves
surcaban el mar para llevar el sol
hasta el ciego horizonte de sus ojos.
Yo he leído antes a Borges
y otro me lee a mí ahora.

Así viaja la luz
por esta casa sin puertas
cuyos muros son palabras:
iluminando unos cuartos
tras dejar otros a oscuras.




PARAÍSO EN OBRAS

¿Subes?
Me he calzado las botas de siete leguas
y aún hay sitio en mi viejo zurrón
para algún animal extraviado.

Tenemos todo el tiempo del mundo
para perderlo en relojes que atrasan;
conocemos la mecánica del desgaste,
el óxido de las buenas costumbres,
la solidificación de los días idénticos;
las palabras gastadas ya las sabemos.

Te ofrezco el azar, lo que tiembla
dentro del corazón de los niños,
unos pocos momentos fugaces
de algo parecido al amor y un pack
de una estancia para dos en mis sueños.

Te entrego la incertidumbre, la víspera,
lo que aún no está aquí,
lo que no tiene sombra,
el fruto del árbol del Bien y del Mal,
la trampa exacta del nosotros.

Sube:
perderemos juntos el paraíso.




LOS PUNTOS INVISIBLES

Desconfío de las rectas:
van a donde quiero ir,
no por donde quiero ir.
Solamente cuando tardo
porque entro en el paisaje
logro ver los puntos que lo unen;
solo cuando me demoro
en la senda que me lleva
logro saber a dónde voy.

A cierta altura del camino
el por dónde es importante:
Ítaca —ya lo sabemos—
se desvanece al llegar.




NO LEÍSTE LOS CUENTOS3

Y así te va.
Ya es tarde para lamentos:
se hace tarde,
y pronto todo estará oscuro.
¿Ves esta boca, amor?
Está hecha a la medida de tus sueños…
No hay tiempo ya: cierra los ojos.

No leíste los cuentos
y ahora yo -así es la historia-
tendré que comerte.

(poema inédito)




LAS CIGÜEÑAS

Te amo
como aman las cigüeñas
a las viejas catedrales:
fieles aves que regresan
al milagro de sus nidos
sin una pizca de fe.




GRAMÁTICA DEL AMOR

Yo lo sé.
Tú lo sabes.
Nosotros lo sabemos.
Ellos no lo saben.





Alfonso Brezmes. Madrid, 1966. Ha publicado Ultramor (2017), Don de lenguas (2015) y La noche tatuada (2013), los tres en la editorial Renacimiento, y Vícios ocultos, Ed.Leviatán- Buenos Aires, 2019 como también un foto-libro: Postales desde el futuro, Ed. La Imprenta- Colección “Antes morir”. Valencia, 2010.

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