W.M: ¿A qué edad comenzaste tu vínculo con la literatura y la escritura, ambas vinieron juntas?

J.M.A: Siempre he dicho que desde el vientre de mi madre me acompañan los libros. Nací y crecí en un hogar rodeado de libros. Mi padre y hermanos leían, mis hermanos tenían un librero en su habitación con sus libros personales; mi padre lo tenía en la sala y nos inculcaba leer y él era el vivo ejemplo. Leer me fascinaba pues me sumergía en las historias y era un personaje más en las mismas. Para las vacaciones viajábamos a Santiago de Cuba a casa de mi abuela paterna. Antes de visitar a las amistades de mi padre, el parque de diversiones o el zoológico, íbamos a la librería. Nos abastecíamos de libros, para nosotros se igualaba a una fiesta. En aquella época los libros eran escandalosamente baratos. Con un peso podía comprarse hasta tres libros. Mi padre nos dejaba escoger lo que quisiéramos siempre y cuando estuvieran acorde a nuestra edad. De adolescente los juguetes dejaron de llamarme la atención, los guardé en cajas, otros los regalé y los libros pasaron a ser mi única pasión. Actualmente lo son. Soy de los que en un día he gastado mil pesos en libros, y al día siguiente otros mil más. Prefiero comprar un libro que comida.

La escritura vino después. Estaba en sexto grado y leía con fruición El libro de la selva, de Rudyard Kipling. El final de Mowgli nunca me gustó, por ello, tomé libreta y lápiz, copiaba pasajes del libro e iba dándoles otros finales, historias que se me ocurrían en el curso de la escritura. No conservo nada de dichas libretas, junto a mis juguetes, libros y otras pertenencias, se perdieron en la mudanza. Con el decursar del tiempo, leyendo a los poetas malditos del siglo XIX comencé a pensar en escribir mis cuitas, decepciones, depresiones, inconformidades, mis rabias con el mundo, conmigo mismo, y así fue creciendo, o mejor dicho, despertando aquello que había enterrado en mi adolescencia.

W.M: Sabemos de tu gusto por el Rock en general y el Rock Gótico. ¿Cómo este tipo de música llegó a ti y en qué circunstancias?

J.M.A: La música de igual manera, me lleva de la mano desde mi niñez. Mi madre era adicta a las rancheras mexicanas, las escuchaba como cuatro veces al día a través de los programas de la radio. En “Madre”, poema dedicado a ella lo expreso: “Quien me despertará junto a las rancheras mexicanas, el olor a pan tostado y la maicena con canela; ella, reina y dueña de las cacerolas y cucharas, podía llamarme sin perder el traqueteo de la mañana, desde la cama, dulce vista verla trajinar sin perder la musicalidad del regaño al dormilón, perezoso, quien ansía volver al vientre del sueño, al prodigio de la primavera, a la tibieza de la inocencia”. También le encantaba Nino Bravo. A mi padre, la música clásica e instrumental, escuchaba Radio Enciclopedia a mis hermanos, Bonney M, ABBA, Erupción, Donna Summer, Barbra Streinsand, Rafaela Carrá, Tierra, Viento y Fuego, Kool and the Gangs, Pasteles Verdes, y mucha música española: Lolita, Las Grecas, Mocedades, los grupos de la Era Dorada Española, etc. Así que, crecí escuchando esa amalgama de sonoridades. Desde la adolescencia comencé a escuchar rock: Led Zepelin, Kansas, AC/DC, Pink Floyd, Queen, Kiss, Toto, Asia, Deep Purple… Sin embargo, siempre detesté a los Beatles, aún no me gustan.

Lo gótico llegó más tarde, por esa época intercambiaba correspondencia con españoles y a través de ellos conocí ese mundo alucinante que hasta la fecha me arrastra: sus letras oscuras, deprimentes, llenas de ira, desasosiego, muchas tomadas de historias de Poe, Byron, Baudelaire, o asesinos en serie, me elevaron a un mundo nirvánico. Aluciné al escuchar los primeros discos de Lacrimosa (Angst, Einsamkei, Satura). Flipé a tal punto de tatuarme sobre el ombligo su símbolo: un payaso. La mejor Banda Sonora para un suicidio digno. Para mí son Dioses. Por esos años Tilo Wolf, su líder comenzaba a darse a conocer. Pude intercambiar correspondencia con él, al igual que con otros músicos, tales como Cristina Muneta (Ecodalia), Lord Gothic (Gothic Sex). Desde ahí el camino es largo y super poblado. Tengo predilección por bandas o cantantes con un propuesta psicodélica, deprimente y tan oscura que pueda bajar al infierno sin apenas darme cuenta: Sopor Aeternus, Empyrium, Christan Death, Joy Division, Bauhaus, Los Humillados, The Cure, The Cult, Crematory, Dead Can Dance, Cocteau Twins, Love Like Blood, Septic Flesh, Mi Dying Bride Marilyn Manson; sin dejar de lado a las bandas con vocal femenina y/corales: Within Temptation, After Forever, Lacuna Coil,Therion, Nightwish, Dismal Euphony, Evanescence, Theatre of Tragedy, Liv Kristine, Haggard; pasando por esas que me recuerdan el medioevo, Faith and the Muse, Swan, This Mortal Coil, Siouxsie and the Banshees, Ataraxia, Arcana, The Moon lay Hidden Beneath a Cloud, The 3er and the Mortals… Y la lista sería larga, hasta la parusía. Mientras les escribo escucho Sopor Aeternus. La mejor música para un entierro de un dark.

W.M: ¿La música que has escuchado a lo largo de tu vida de joven y adulto de alguna manera se pudiera reflejar en los temas que escribes, en cierto desenfado?

J.M.A: Creo que sí. Aunque uno no se da cuenta, toda esa adrenalina se inocula por los sentidos, creando estados de ánimos variopintos, llegan a incubar y gestar ideas disímiles. A la hora de escribir digo lo que quiero y pienso, sin tabúes ni medias tintas. En la escritura siento toda la libertad del mundo. De hecho, tengo tres cuentos donde el hilo conductor es la música: “Edith” (una transexual la cual soñó ser cantante lírica porque las óperas le recuerdan lo trágico de la vida). Aquí un fragmento: “(…) ¡¿Y esa mierda qué es?! Ópera. ¡Quítala! Al menos déjame escucharla bajita. Está bien. Son tragedias musicalizadas como mi vida. Las heroínas se parecen mucho a mí. Siempre soñé ser Diva lírica, pero desgraciadamente Dios no me concedió el don del bel canto y lo que hago es berrear como una chiva en celo”. Este pertenece a mi segundo libro Bedtime stories. “Mutación” (el hijo de un pastor evangélico escucha rock a escondidas… pero descubre que el progenitor es alcohólico… es violado por él…), “Adria Vs Janis” (una adolescente a raíz de que su padre deserta (cruza a Berlín occidental), descubre la otra cara de la vida, descubre el rock y, para obtener discos, posters, camisetas, ofrece su cuerpo como pago…). Estos dos últimos, los cuales escribí por encargo, eran para una antología a publicarse en La Habana, liderada por el escritor Yoss, en la cual el tema central sería el rock, pero por algunos procesos a olvidar nunca llegó a dar fruto. De este último les comparto un fragmento “Janis creó el fuckingmetal. No se trataba de un género musical, sino de una clasificación donde encasillaba sexualmente a los friquis según la preferencia. Los heavy y trash: muchas posiciones, pinga mediana y casi invenibles; los black y death: toscos, rabo gordo y corto y con resistencia para toda una noche; los grind, gore, brutal, extremo: buen tolete, malos mamando y palo de gallo; los nu metal y power: maman bien, vuelven loca a cualquiera, pero no saben moverse, el palo muerto; los de la década del sesenta−setenta y grunge: buena cama, vividores, te llevan al cielo; los góticos: calientan mucho y al final, palos bombos, lo de ellos es estar dando mano muerta y metiendo deo; los punk: con tanto piercing y cadenas esconden el mini pene y el vicio de pajearse; los efusivos: son la mezcla de lo desabrido y la ambigüedad, pueden dejarte insatisfecha o relajada”.

Escribí una cantidad de poemas en esa línea –muy góticos, muy oscuros, muy depresivos– para un grupo español, quienes me contactaron con ese fin, pero nunca supe si llegaron a grabar el disco.

W.M: Tuviste una etapa en la que publicabas para revistas, folletos o tabloides de España y otros países ¿Qué puedes contarnos de esas experiencias?

J.M.A: Lo primero que vio la luz en España fue Otras formas, un pequeño libro donde recogía poemas y cuentos de corte gótico. Sentí que flotaba, yo, un don nadie, un total desconocido publicado fuera de mis fronteras y que a la vez recibía cartas de personas que les encantaba. Se sentían reflejadas en dichos textos. Esa solidaridad me hizo seguir escribiendo a pesar de todos los obstáculos. Luego, obtener el Premio Único en Poesía y Cuento en el Concurso Alaska −España− del fanzine Salto Mortal me abrió las puertas a otras publicaciones y conocer muchísimas personas quienes me ayudaron a incrementar mi stock de música, libros y revistas. Soy un super fans de Alaska, esa Diosa Diva que actualmente pertenece al grupo Fangoria. También escribí para revistas, fanzines argentinos, chilenos, suecos, etc. Todo con esa connotación, sobre la base de la música.

W.M: Tu libro de narrativa Beautiful People ¿Cómo llegó a publicarse? ¿Lo consideras un libro apenas conocido?

Beautiful People lo presenté al Consejo Editorial de Ed. Orto (Manzanillo) y fue aceptado. Un libro con historia algo inusual. En las presentaciones en La Habana (Feria Internacional del Libro) y en Manzanillo se agotó. Muchas personas lo compraron a sobreprecio. En Media Luna, municipio costero del sur, hubo un chico que lo alquilaba. Un señor de Matanzas al cual un amigo suyo le envió un ejemplar, me escribió diciéndome que él se masturbaba leyendo las historias del libro. En algunas instituciones de mi ciudad y otro municipio se prohibió la presentación. En la Escuela Militar de esta ciudad a todos los alumnos que lo habían comprado se lo retiraron y devolvieron a la librería. El libro por su lenguaje fue censurado por el Instituto Cubano del Libro, por ello, el segundo no me lo aceptaron en la editorial. Cuando reclamé me comentaron que las editoriales territoriales estaban para educar, “¡Qué eduque el Ministerio de Educación!”, respondí, “¿Y Alberto Garrandés, Jorge Ángel Pérez, por mencionar algunos, publican temas y lenguaje parecidos?”, continúe. Ellos son vacas sagradas y publican en editoriales nacionales. Para ellos la censura no existe. “¿Y Las once mil vergas, de Guillaume Apollinaire publicado por Ed. Santiago, que es también editorial territorial?” ¡Ah!, eso es un clásico de la literatura. Huelgan los comentarios.

Con todo lo expuesto creo firmemente que es un volumen desconocido. Lo veo como algo que escribí para compartir con amigos y conocidos. También, la tirada fue de 500 ejemplares. No podía llegar a muchos lugares. Yo hubiera querido una reedición incluyéndole los dos últimos cuentos arriba mencionados. En Cuba todavía no se ha interiorizado en ver al libro como un producto de venta y de recaudar dinero invertido. Por ello, la promoción y distribución del libro es muy mala, pésima. En las librerías los libros mueren víctimas del polvo y las polillas. El trabajo de editoriales y librerías en cuanto a este fenómeno es ínfimo.

W.M: ¿Ser escritor en Manzanillo, te hace invisible dentro del mundo literario en la zona oriental de Cuba y en la Isla en general?

J.M.A: Por supuesto. Y no soy el único. Ese estigma lo vivimos muchísimos escritores de esta Cuba profunda. Fuera de la provincia Granma, nadie sabe de mí ni conoce mi obra, y entre más se va alejando la geografía, más desconocido soy. Solo algunos escritores con quienes puedo intercambiar a través de la Jornada Nacional de Homenaje a Manuel Navarro Luna que convoca y desarrolla anualmente mi centro me conocen, pero no me invitan a eventos literarios de sus provincias. Eso sería parte del camino de darse a conocer. Apenas tengo un libro, no soy de la UNEAC, como tampoco soy vaca sagrada ni amigo de alguna de las mismas. Tampoco soy dado a enviar a concursos pues la escasez de hojas me limita a hacerlo.

W.M: ¿Cómo ves el mundo literario en esta zona de la isla?

J.M.A: Si te refieres a Manzanillo, aquí somos pocos escritores (21), muchos ya son viejos, van surgiendo jóvenes de los Talleres Literarios, pero seguimos siendo la minoría. A pesar que se hace hasta lo imposible (hablo de mi centro que entre sus objetivos es promover y difundir la literatura) para llevarla a través de espacios, eventos, jornadas; no llegamos a todos los lugares o sitios que quisiéramos porque no contamos con la logística necesaria (transporte, impresoras, fotocopiadoras, papel, cartulina, PC, memorias USB, etc.). Muchos proyectos o ideas tenemos que abortarlas por no contar con el apoyo requerido. La literatura sola no camina, como se dice por acá, eso conlleva trovadores, regalo de libros, separadores de libros y otras, y a veces eso tan elemental se nos va de las manos. Todo ello atenta con ese desarrollo literario que quisiéramos tener. Además, las escuelas no hacen el trabajo como promotores del hábito de lectura. En las mismas solo enfatizan la consulta de libros que están obligados recomendar a los alumnos. En muchas de las bibliotecas los estantes solo albergan los Cuadernos Martianos, Diccionarios y la Colección Océano. A los estudiantes universitarios se les preguntan si han leído o conocen Había una vez (Clásico de nuestra niñez), a los hermanos Grimm, a Dickens, y responden rotundamente “NO”. He conocido bibliotecarias quienes no ocultan la fobia acérrima a los libros y a la lectura. Optaron por tal profesión porque no les quedó otra opción. En la mayoría de los hogares no hay ese trabajo de inculcarles el interés por los libros a los hijos desde edades tempranas, dejan ese trabajo para la escuela, a ellos (padres y familia) solo les interesa que el niño tenga ropa, calzado, alimentos, una tableta, móvil, PC. Todo eso lastra y atenta contra nuestro el trabajo, es mucho más difícil cuando esos niños ya han crecido y son adolescentes o jóvenes.

W.M: ¿Crees que existen gremios, cofradías o clanes entre escritores a los cuales es difícil acceder y que de ellos depende que te publiquen o den a conocer?

J.M.A: En cualquier país esos gremios existen en todas las esferas. Cuba no está exenta. Llegar a ellos es como pedir una aurora boreal, ellos se reúnen entre ellos, se publican ellos, son los que dirigen antologías, selecciones donde siempre estarán incluidos. En ocasiones ven a unos como bichos raros y muy lejos de llegar al Olimpo donde ellos cohabitan. Hay que estar cerca de los centros de poder y codearse con ellos para tener suerte en las publicaciones. Hay que hacer un pequeño recuento y vemos cuántos libros, por ejemplo, Daniel Chavarría ha publicado, aunque ya se reitere en unos y otros, uno es el refrito del anterior.

W.M: ¿Vivir en una isla alargada con problemas de transportación y comunicación influye en que exista una especie de incomunicación literaria?

J.M.A: Pues claro que sí. La misma infraestructura literaria lo propicia. Las publicaciones no llegan a todas las provincias y municipios cabeceras, por ello, hay libros que jamás podemos leer. Las revistas —las cuales serían el pan caliente de lo que se publica o se está escribiendo— llegan con tres y hasta cinco años de retraso. La economía del país no permite que se extienda la Feria del Libro y con ello la pléyade de escritores a invitar. En esta cuerda están los eventos literarios nacionales. Solo quedaron los más antiguos. Muchos escritores rechazan una invitación a un evento cuando se les plantea no tener transportación adecuada para ellos, ejemplo, viajar en avión; o deben agenciarse y costearse el pasaje ya que no hay convenios de muchas instituciones culturales con el Ministerio de Transporte para darle buen término a esta disyuntiva. De ahí que nos cocinamos en nuestra propia salsa por falta de otros aderezos.

W.M: Sé que no solo te dedicas a escribir, sino que tu creatividad se vuelca a otras ramas del arte ¿Pudieras contarnos sobre esa otra parte?

J.M.A: Aparte de escribir, leer, ver cine y escuchar música; otro de mis hobbies es la artesanía. Desde años me dedico a ella no como un medio de obtener dinero para mis bolsillos –a pesar del gasto que tengo para lograr mi fin− sino como un placer que me desestresa y me colma de felicidad cuando se lo regalo a mis amigos. Utilizo como materia prima todo aquello que no se recicla y que sí: (botellas, cartones de huevos, flores secas, cortezas de árboles talados, caracolas, piedras de río o mar, etc.) y lo convierto en un objeto decorativo o de utilidad (lapicera, cesto para basura, búcaros, candelabros de disímiles formas y diseños, lámparas, portatazas, brujas, lechuzas, botellas para almacenar licor, vino, ron, naturaleza muerta, máscaras, etc. El año pasado decidí realizar mi primera exposición personal titulada “Opus lux”, y hasta hoy he hecho tres. Actualmente estoy sumergido en la confección de nuevas piezas para una futura expo.

W.M: Tu poemario Crepúsculo, torsos y polen editado por Ediciones Laponia, en Houston Texas. Háblanos de él.

J.M.A: Crepúsculo, torsos y polen es un libro que quiero mucho. Llevé años escribiéndolo a sabiendas que sería harto difícil publicarlo en nuestra Isla, primero por la temática; segundo, ser un desconocido. Ese hijo lo sufrí al gestarlo y verlo hecho. Muchos de sus textos me desgarraron al punto de deprimirme. Otros los disfruté a mares. Algunos me dejaron el sabor salado y triste de la soledad. Es como el diario donde uno vuelca todos los sentimientos, miedos, esperanzas, lágrimas y risas. Cuando supe que Ediciones Laponia me lo publicaría sentí ángeles nacer a mi alrededor. La tarde que recibí el ejemplar lloré de tanta emoción. Mi hijo había nacido y bello como lo soñé. La cubierta es super preciosa, jamás la hubiera imaginado así. Todo ello gracias a los dueños de esta editorial en Houston. A ellos bendiciones, suerte y todo lo mejor de esta vida. Acá muchos amigos y familiares quisieran poder tenerlo. Ojalá pudiera haber alguna forma de traer ejemplares para presentarlo y venderlo. Es un super sueño ¿verdad?

W.M: De los escritores cubanos y extranjeros ¿Tus preferidos?

J.M.A: Me han puesto en un aprieto. Soy muy promiscuo en este aspecto.

Cubanos: Dulce María Loynaz es mi idolatrada, no hay escritora cubana que la iguale o supere. José Lezama Lima, Lorenzo García Vega, José Kozer, Virgilio Piñera, Reinaldo Arenas, Delfín Pratts, Guillermo Cabrera Infante, Gastón Baquero, Emilio Ballagas, Severo Sarduy, Luis Marimón, F. Mond.

Extranjeros: Astrid Lidgren, Marie Gripe, Selma Lagerlöf, Sigrid Undsent, Achi Ovejas, Anne Rice, Marguerite Yourcernar, Isak Dinessen, Sylvia Plath, Charles Baudelaire, Arthur Rimbaud, Hermann Hess, William Blake, Lord Byron, Umberto Eco, Lewis Carroll, Kalil Gibran Kalil, Rabindranath Tagore, Li Po, Kavafis, J. R. R Tolkien, Sheridan Le Fanu, J. D. Salinger, Alain-Fournier, Stephen King, Truman Capote,Antoine Saint-Exupéry, Harold Bloom, Eliot Weinberger, Claudio Magris, Comarc McCarthy, Thomas Pynchon, Philip Roth, Don Delillo, Charles Robert Maturin, Matthew Gregory Lewis, Gustavo Adolfo Bécquer, Leopoldo María Panero, Edgar Allan Poe, Isodore Ducasse, H. P. Lovecraft, Yukio Mishima, Haruki Murakami Ryu Murakami, Ryunosuke Akutagawa, William Faulkner, J. M. Coetzee.

W.M: ¿De los narradores y poetas contemporáneos contigo a quienes destacarías por el valor de su obra?

J.M.A: Mi diosa es Daína Chaviano. Felipe Gaspar Calafell (poeta manzanillero que vive en el Hospital Psiquiátrico de nuestra ciudad), Karla Suárez, Anna Lidia Vega Serova, Ena Lucía Portela, Leonardo Padura, Ángel Santiesteban, Jorge Ángel Pérez, Ernesto Pérez Chang, Ernesto Pérez Castillo, Mildre Hernández, Andrés Pi Andreus, Enrique Pérez Díaz, Nelson Simón, Luis Cabrera Delgado, Sindo Pacheco. Estos subrayados escriben para niños, adolescentes y jóvenes.

W.M: ¿Te consideras un escritor desconocido?

J.M.A: Sí. Viviendo en esta aldea donde vivo y muero, solo soy escritor para mis amigos y conocidos. Y con la crisis editorial que vive la Isla, todo se recrudece en detrimento mío. No creo llegar a la altura de los grandes como el Maestro de Trocadero 162 y Dulce María Loynaz, pero me consuela que aporté mi grano de arena por las letras manzanilleras.

W.M: ¿Cuéntanos un poco de una revista artesanal LGBT y de literatura que hacías y pasaba de mano en mano? ¿Cómo la hacías y cuáles eran las temáticas en ellas?

J.M.A: Me trajiste un recuerdo muy hermoso y lleno de euforias por hacer algo constructivo por la Comunidad LGBT manzanillera la cual, por esos tiempos estaba deprimida en todos los sentidos. Me encontré con que eran gay por serlo, pero sin una gota de conocimiento sobre el mundo del cual formaban parte, eran un gremio o Cofradía como lo llamé. Te hablo de conocimientos básicos: Día del Orgullo, Gay, la bandera del arcoíris, Stonewall, etc. Como tengo fijeza por los nombres en inglés, intitulé el fanzine S & G’S SON, las siglas que nos identificaba como Hijos de Sodoma y Gomorra.Yo firmaba bajo el seudónimo de Ftah Sokaris. El primer número en forma de Letter salió en invierno de noviembre del 1999. Hace 20 años. Era un fanzine completamente a mano, hecho completamente por este servidor. Lo pensé abarcador donde todo y todos tuvieran espacio. Tenía secciones fijas: Homotexto: abarcaba temas culturales para la comunidad LGBT. Polengay: temas para la reflexión y el debate. Concurso: todo relacionado con la cultura LGBT, Cultura: destinada para disertar y/o temas de cultura general, local o nacional: Música, ballet, danza, artes plásticas, etc. Literagay: publicaba fragmentos de novelas, cuentos poemas con temática gay. Plumichismes: funcionaba como prensa amarillista o del corazón. En el mismo daba a conocer chismes, bretes, dimes y diretes en torno a la Comunidad Gay manzanillera. Era el que más les gustaba. Siempre hacía un ejemplar único el cual rodaba de mano en mano. Para su presentación, nos reuníamos en la casa de Alejandro Conde (costurero, diseñador y modisto donde los hay, un pilar dentro de nuestra Comunidad, quien ha sido madre y celestina de todos nosotros), allí les daba lectura a fragmentos de algunas secciones y la de Plumichismes, completamente, porque la dramatizaba a través de inflexiones de voz.

Esta Sección trajo consigo la idea –de Alejandro Conde, Enrique Pérez y quien les te escribe- de crear un Concurso al cual bautizamos “Premios Alejandro”. No era para ganar méritos si no con la intención de sacar a la luz los atributos que identificaban a cada gay de nuestra Membresía; ejemplo: “Premio la más Mentirosa”, “Premio Alien Bañomosa”, “Premio Molusco”, “Premio la más Folclórica”, “Premio la Escritora Anónima”, “Premio Etílico-Gula”, “Premio Tutankamon-Meister “E”, “Premio Error del Milenio”. Para cada premio confeccionábamos algún regalo alegórico al mismo. Tuvo dos ediciones en los cuales incluimos transformistas de algunas provincias orientales tales como Holguín y Las Tunas, junto a las de aquí y Bayamo.

Y puedo decirte que los primeros transformismos realizados en esta ciudad se realizaron en mi casa, y las artistas éramos Aurora La Rumbera (Ricardo Salcedo), Rachel (Piscis) y Lady Mortician (Este que viste y calza). Solo conservo algunas fotos de un show que ofrecimos a un español y su novia alemana.

Años más tarde (2006) cree la Peña Filosófica “Yo me quedo con estas cosas” donde invitaba a especialistas para que ofrecieran conferencias, charlas, disertaciones sobre disímiles temas de los que puedo mencionar Música Clásica, Poesía, Espiritismo de Cordón –en esta invité a un especialista del tema y a una médium practicante la cual era profesora de Filosofía Marxista-Leninista–, literatura feminista, Tatto visto como obra de arte, Artes plásticas. En una ocasión inauguramos una Expo de Graffiti”, en otra para escuchar música en discos de vinilo, etc.





Juan Manuel Alsina Milanés. Manzanillo, 1969. Poeta, narrador y promotor cultural. Es especialista del Centro de Promoción de la Cultura Literaria Manuel Navarro Luna. Ha alcanzado premios literarios en concursos provinciales y nacionales, entre ellos Premio Nacional Cuento “Benigno Vázquez Rodríguez”, 2015. Textos de su autoría se incluyen en publicaciones de Cuba, España y Argentina; y en las antologías Memorias de una isla. La isla en versos II, Apostrophes Ediciones, Chile, 2014; Isla sin dioses. Ed. Orto, 2014 y Tres toques mágicos, Letras Cubanas, 2017. Por Ed. Orto publicó el libro de cuentos Beautiful people, 2010 y por Ediciones Laponia, Houston, el poemario Crepúsculo, torsos y polen, 2019.

Whigman Montoya Deler, (Santiago de Cuba, 1973) Licenciado en Letras y Master en Estudios Cubanos y del Caribe por la Universidad de Oriente, Cuba.
Ha sido profesor de Español como lengua Extranjera por más de 14 años en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago de Cuba, la Universidad de La Habana y Tianjin Foreign Studies University, Tianjin, China donde además impartió Literatura Española y Latinoamericana. Fue profesor de Historia de la Cultura de Iberoamérica y el Caribe en la Facultad de Español como Lengua Extranjera de la Universidad de La Habana. (FENHI)
Obtuvo una mención en la 16 edición del concurso de Poesía Luisa Pérez de Zambrana en el año 2001
Se dedica a la investigación en la enseñanza del Español como lengua Extranjera y al tema de la mujer en la Cuba Republicana.
Ha publicado el libro titulado El Lyceum y Lawn Tennis Club: su huella en la cultura cubana.

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