DE JARDÍN DE GRAVA, 


de Ernesto Hernández Busto


Se juntan aquí una serie de poemas breves (haikus y tankas) que son también homenajes, diálogos y apropiaciones. El título, cuando lo hay, arroja una pista. Si está entre paréntesis, se trata de versiones de un idioma que apenas descifro. Otros, entre corchetes, son alusiones —una técnica de la literatura japonesa: honkadori (本歌取り), guiños y resonancias, poemas que no hubieran existido sin los autores que menciono. Como cualquier ofrenda, son retribución y también reverencia. Por último, en la cuarta parte, hay ejercicios propios —lo cual no significa que las secciones anteriores lo sean menos. 
Constelación, manojo, puñado: lo que quedó tras lecturas y relecturas. Pequeñas piedras en un jardín que, como el de un célebre haiku de Bashō, entra en verano hasta la habitación y convierte el paisaje en parte de la casa. Por supuesto, al tratarse de reescrituras desde un idioma tan ajeno al nuestro, cada uno de estos poemas es también una reinvención, las prendas de un paréntesis «japonesista» que me ha ocupado los últimos años. 
 




(Tada Chimako)


Una cebolla:
tras pelar siete capas,
nada de nada.


*


Cabalga el pasto
saltando de hoja en hoja:
¿dónde va el viento?




(Fujiwara no Teika)




Ah, la vejez…
Hundido entre la nieve, 
al fin la entiendo.
No recibo visitas.
Ni tampoco las hago.


*


[La duda de Issa]




¿Cuál es más bello:
el pájaro o el niño
que imita al pájaro?


[Yosano Akiko]


Al alejarse
deja un rastro de espuma:
dolor y huella.




[Fantasma Noh, según Ernest Fenollosa]


«¿Amar el cuerpo, 
esa cosa tan rara?»
—voz de alma en pena,
murciélago y silbido
bajo la luna llena.


*


Para una bici abandonada


Cautiva, inútil
montura mutilada:
pozo de herrumbre.




Ala de cuervo:
¿por qué es azul lo más
negro que el negro?




Bosque de pinos:
como un párpado lento
se hace de noche.


[Selección del autor de Jardín de grava (Godall Edicions, 2018)]


Ernesto Hernández Busto (La Habana, 1968) inició estudios universitarios de Matemáticas en Rusia y regresó a Cuba para cursar Letras. Entre 1991 emigró a México, donde colaboró sistemáticamente en la revista Vuelta, dirigida por Octavio Paz e integró el Comité de Redacción de la revista Poesía y poética.
Desde 1999 reside en Barcelona, donde trabaja como traductor y periodista. Ha publicado varios libros de ensayo (uno de ellos, Perfiles derechos. Fisonomías del escritor reaccionario ganó en 2004 el III Premio «Casa de América» y fue editado por Península) así como numerosas traducciones del inglés, latín, italiano, ruso y francés, con especial énfasis en la poesía. Recientemente ha publicado un par de diarios: La ruta natural (Vaso Roto, 2015) y Diario de Kioto (Cuadrivio, 2015); el poemario Muda (Bokeh, 2016; CONACULTA, México, 2016), y tres libros de versiones japonesas: La sombra en el espejo (Bokeh, Leiden, 2016); Jardín de grava (Cuadrivio, 2017; Godall Edicions, 2018) y Hoguera y abanico. Versiones de Bashô (Pre-Textos, Valencia, 2018).

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