Rituales adoptados 


Sentarse antes de partir 
como si nuestra madre fuese rusa
y algún dios eslavo 
protegiese el viaje.
No cruzar debajo de los carteles 
levantarse con el pie derecho 
ofrendar un poco de ron 
antes del primer buche
tomar café cada mañana 
en la misma taza 
en la misma silla 
aunque no nos guste el café 
aunque nunca podamos saborear 
su verdadera esencia 
hablar otro idioma 
habitar otra ciudad 
sin habernos ido en verdad 
de la casa de nuestra infancia.
Poner máscaras 
una tras otra 
hasta olvidar nuestra identidad 
cambiar los sueños 
como quien lava los platos 
lavar los platos 
para encontrar la paz
sobrevivir




Omm Seti regresa a casa
tres mil años después: todo sigue igual
El faraón – amante la espera
en la penumbra del polvoriento templo
Dorothy se orienta
por un recuerdo antiguo que la guía
a través de los oscuros pasillos
las cámaras cerradas 
en las que nadie ha entrado
en los últimos 33 siglos. 
Ha esperado toda la vida
por este momento. 
Pero en este viaje en las tinieblas
todo puede confundir:
el paisaje que escapa de los ojos detrás del vidrio del tren
un horizonte impreciso sobre la pradera verde
la voz que sale del altoparlante
anunciando la próxima parada. 
Seti acaricia las paredes
lee con los dedos sobre los jeroglíficos
y de su boca va saliendo una historia
que nadie ha podido contar antes
incomprensible. 
Hemos nacido el mismo día
Seti y yo. 
Solo a mí cuenta
lo que alguna noche
dentro de tres mil años
susurraré al oído del faraón
acariciando con mis dedos
el polvo de un mensaje 
escrito en Adibos.




A esta hora todo duerme:
una ciudad a la vera del río
desconocida
esperando por mí desde los tiempos del Cid.
La siesta y el coronavirus
instalan un silencio
roto sólo por el murmullo
del Duero
que se desliza suave
previsible
junto a la muralla.
Una pared nos separa del mundo:
al interior de las casas
los misterios se tejen
con frases no dichas
miradas esquivas.
A las puertas del muro
golpeamos en vano
nadie espera del otro lado. 
El miedo se instala
a ambos lados del portón. 
La traición o el honor
se escriben con las mismas letras
en el mismo bar donde nos tomamos
la última caña aquel verano
en el que todavía
creíamos en la inocencia
el futuro era cierto
y esta ciudad era sólo un nombre
sobre un mapa.




Empezar un poema que comience así:
“la única batalla que he ganado en mi vida
ha sido contra el bosque.
La única guerra que he perdido en mi vida
es el bosque cada verano”.
Ver el mar a lo lejos
cuando conducimos por estos parajes llanos,
oliendo un salitre
que no conoces
pero creer en el espejismo,
en la falacia de los sentidos.
Llegar al bosque como quien llega al mar:
entregarse
a sabiendas de que el combate siempre está por empezar.
Vivir en una calle que se llame
Campo de Marte
en una ciudad que se llame Zamora
solo por imaginar que su nombre
es Marsovo Polye
que los inviernos son fríos
y las noches de junio, blancas,
confiar en que estas murallas nos protegerán
cuando llegue la batalla final
aunque nunca hayamos creído en los dioses romanos
y nuestras armas solo sean
un par de palabras por decir.
Terminar un poema así:
“cuatro puntos cardinales
empujan en direcciones opuestas, 
cualquier elección es la equivocada
y nuestra única opción
la inmovilidad”.






Damaris Puñales-Alpízar.Nacida en Matanzas, Cuba, en 1971. Licenciada en Periodismo por la Universidad de La Habana (1994); Máster y Doctorado en Literatura Hispanoamericana por la Universidad de Iowa (2010). Ha trabajado como periodista en Cuba, Belice y México

Desde el año 2010 labora como profesora en la Universidad Case Western Reserve (CWRU), en Cleveland, Ohio, donde enseña cursos sobre literatura, cine y cultura caribeña y latinoamericana, y teoría literaria. Actualmente se desempeña como directora del programa de estudios en el extranjero de CWRU en Cuba. Ha publicado numerosos artículos sobre la cultura española, latinoamericana y cubana, en especial sobre la influencia soviética en la producción cultural posnoventa en la isla. Fue editora del dossier especial “Cuba: el sabor soviético de una isla tropical. Una visita 20 años después”, publicado por la revista académica La Habana Elegante en su número de Primavera-Verano del 2012. Su colección de fotos “Cuba Today: A Soviet Inventory” estuvo en exposición durante el otoño del 2012 en la Galería ArtStudio de CWRU. Ha participado en numerosas conferencias académicas en Estados Unidos, España, México, Canadá y Brasil, en las que ha presentado los resultados de sus investigaciones. Es co-directora y co-fundadora de Revista Trasatlántica. Poetry and Scholarship.

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