Por: Arístides Vega Chapú


El aval, novela de la narradora española Carmen Martínez Pineda (Murcia, España), finalista del Premio XX de Novela Ciudad de Badajoz y de la XVI Bienal de novela José Eustasio Rivera, en Colombia, publicada por la Editorial Última línea, nos regresa a la historia de la Guerra Civil en España, desde una perspectiva tan personal y diferente que cualquier lector, interesado o no en este capítulo de la historia española, agradecerá leer.

Con una depurada prosa, muchas veces poética o sentenciosa, y siempre efectiva, que prueba en todo momento la perfecta construcción sicológica de cada uno de los personajes, además de un exhaustivo dominio del diálogo que aparece a lo largo de toda la narración, su autora va imponiéndonos con soltura los múltiples personajes y los particulares ambientes en que estos están ubicados.

Es ese dominio de personajes tan disímiles y una descripción muy lograda de una geografía agreste, en la cual todos interpretan sin tapujos ni enmascaramiento alguno su visión de clase, sus frustraciones y sus sueños, sus traiciones y pasiones, logra su autora un contexto tan creíble y disfrutable aun cuando por momentos alcanza ribetes dramáticos, en función de mostrarnos una España en Guerra Civil y post guerra; fragmentada, prejuiciosa, y con una marcada pobreza desigual, donde la doble moral, la traición, la intolerancia nos muestran una sociedad en franca crisis.

El aval es una novela inquietante, como toda obra que refleja la guerra y los resultados de la misma, pero a la vez una lectura placentera por su apego a una excelencia escritural en que prevalece la limpieza verbal, dando curso a la emoción de personajes que aparecen con una fidelidad y autenticidad extremas por una muy lograda sicología prescindiendo, en casi todos los casos, de la descripción física. Personajes expuestos a historias difíciles en un pequeño pueblo rural de la España empobrecida del cuarenta y pico, en el cual la Guerra Civil ha dejado secuelas en todos, más allá de su participación o no en ella. Como si esta historia quisiera demostrar la veracidad de ese refrán sabio que versa: Pueblo pequeño, problema grande.

Y es que estos múltiples personajes están tan bien delineados que saben, desde lo sicológico, actuar con la naturalidad que se precisa para dar por cierto cuanto se lee, aun cuando se trata de una ficción.

Celebro en la edición de esta novela el incluir en sus primeras páginas un listado de las múltiples personas que aparecen en ella como manera de orientar una fácil lectura.

Desde llamar por Jesús, al personaje protagónico, hasta la manera de nombrar los sietes capítulos con los que cuenta esta novela hay una evidente intensión de referir pasajes cristianos.: La Anunciación, la Pasión, El Calvario, La Muerte, la Resurrección, la Confesión y la Penitencia. Todos los capítulos se inician con una carta enviada por Jesús, desde la prisión, a su esposa Catalina. En todos menos en el Capítulo La Penitencia, donde la correspondencia aparece al final.

Las cartas tienen el valor de la confesión que aporta veracidad a la historia, además de sumar elementos para que cada lector enjuicie o perdone según sus códigos. Son líneas escritas por quien al parecer pretende aligerarse con la confesión de todo lo que supone importante en su vida y ha decidido dejar por escrito cuanto considera su verdad. Lo logra desde la meditación trascendente que hace este personaje, quien se ha entrenado en el valor de la palabra a través de la lectura de libros políticos y literatura universal de valía, como parte de su formación política. Con su epístola, Jesús se prepara para enfrentar, ligero de secretos, ese último día de su vida que llega a añorar, tal y como, sin con la muerte encontrara la paz necesaria después de haber vivido intensamente sucesos devastadores, algunos solo revelados al final de esta novela.

Son cartas cuyas palabras tienen el peso de la verdad que uno supone en un hombre seguro de estar en los finales de su existencia, donde, además de describirse el horror de esas prisiones, tiene el valor o la necesidad de revelar sus sentimientos más íntimos.

Aunque no hay dudas de que es Jesús el personaje principal de esta novela, otros lo acompañan en ese protagonismo, como su esposa Catalina y otros, como su hermano Rafael, lo adquieren, a través de una revelación que como carta guardada solo se muestra al final. Son estas sutilezas las que logran una máxima atención de los lectores a quienes costará trabajo abandonar la lectura hasta saber todo lo que una historia compleja y bien contada puede revelar.

Carmen Martínez Pineda, logra en El aval, una atractiva narración, con una muy bien armada dramaturgia que reescribe una y otra vez, a partir de lo que cuenta cada personaje. Un sinfín de sucesos que adquieren relevancia y trascendencia en la medida en que se van entretejiendo con la habilidad de quien tiene dominio sobre cada personaje creado, para en su conjunto lograr una sorprendente e inesperada historia, de la que ningún lector dispuesto al placer de una excelente novela, podrá despegarse de su lectura.

Jesús, combatiente del bando republicano, de humildísimo origen, es condenado a muerte, acusado de un delito de sangre. A partir de ahí su esposa Catalina, su suegro Don Basilio, su hermano Rafael y algunos amigos, comienzan a buscar avales que puedan servirle para que le sea conmutada la pena.

Con esa búsqueda, que se realiza a contrarreloj, va fluyendo la historia central de esta novela, dándole espacio a los afluentes de la misma, según la relatoría de cada uno de los personajes. Relatoría que depende de la creencia y perspectiva de cada uno de los que testifican. De ahí que la historia se va armando como un rompecabezas, donde se aceptan las fichas desiguales, pues hay testimonios muy contradictorios unos de otros, por lo cual la justa veracidad de la historia dependerá de que cada lector escoja, a partir de su criterio, cuál es el relato que considera con más apego a la verdad.

¿Fue una decisión de Catalina casarse con Jesús o fue raptada por este? ¿Fue una relación hermosa donde la atracción de ambos decidió una unión amorosa sólida, o fue una relación desdichada desde los inicios? ¿Amaba Catalina a Jesús, o aceptó a este por temor a caer en manos de quien realmente amaba y sabía un dandi, hombre infiel que solo se acercaba a las mujeres para satisfacer el deseo de acumular amantes y placeres, sabiéndose deseado por casi todas? ¿Cumplió Jesús órdenes de un superior para darle muerte a un hombre o existían otros motivos para disparar su arma? Infinitas son las interrogantes que provoca una historia tan tormentosa en la cual, hasta los finales, aparecen sucesos donde la pasión, la política, el amor y el desamor, esperan ser revelados para ir incorporándose, como variados sucesos, insospechados o no que activan constantemente esta historia y que nos sorprenden hasta la última página, como toda excelente narración dispuesta a someter a cualquier lector que se le acerque.

Con oficio de taxidermista, la autora de esta novela, va revelándonos la vida oscura y asfixiante de un pueblo rural de la época como geografía propicia para deslizar personajes desiguales, de pensamientos tan distintos y vidas aparentemente diferentes, aun cuando todos son víctimas de un tiempo de enfrentamientos. Pugnas que comienzan desde lo más intimo de la familia hasta expresarse a nivel de un pueblo donde una tertulia que estimula la lectura y saberes inquietantes, una iglesia, un bar y un prostíbulo, son los ideales espacios para mostrar el deterioro de una zona del interior de España, desbordado en sucesos que de algún modo son el resultado de su Guerra Civil.

Novela bien estructurada, con personajes trazados eficazmente, lugares descritos con pericia y en función de esa decadencia que exponen los protagonistas. Novela amenísima que atrapa desde sus inicios, El aval, de Carmen Martínez Pineda, nos presenta una historia que se revela ante el lector desde una mirada inteligente, juiciosa, irónica, a un segmento importante de la historia de España.

(la autora lee un fragmento de El aval)




Carmen Martínez Pineda es licenciada en Periodismo y en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada. Es doctora Cum Laude en Historia de la Comunicación Social con una tesis sobre la censura de prensa en la II República, becada por el Congreso de los Diputados, y editada con el título Libertad Secuestrada (Última Línea. 2018). En la actualidad trabaja como profesora de Lengua y Literatura en Madrid (España). Ha publicado las novelas Confesiones sexuales de Madame Forner (Vitrubio-Nostrum. 2008 / B de Books. 2017) y Las aristas del tiempo (Selecta. 2016). Su novela El aval (Última Línea. 2019) ha sido finalista del XX Premio Internacional de Novela Ciudad de Badajoz (España) y tercera finalista de la XVI Bienal Internacional de Novela José Eustasio Rivera (Colombia). Su obra inédita Hijos del pecado acaba de resultar finalista del Premio Iberoamericano Verbum de Novela y primera finalista de la XVII Bienal de Novela José Eustasio Rivera.

Arístides Vega Chapú. Escritor cubano (Santa Clara, 1962). Ha publicado, entre otros, los poemarios Breve estancia de Cristo en la ciudad de Matanzas (Ediciones Vigía, Matanzas, 1989), Revelaciones en las postales del viajero (Editorial Universidad Central de Las Villas, Santa Clara, 1993), El riesgo de la sabiduría (Ediciones Capiro, Santa Clara, 2000), Mensajes del pan (Ediciones Orto, Manzanillo, 2003), Que el gesto de mis manos no alcance, Antología personal (Ediciones Unión, La Habana, 2008) y El discreto encanto de los oficios (Editorial Voces de Hoy, Miami, 2013), las novelas Un día más allá (Bluebird Editions, Miami, 2008; Editorial Letras Cubanas, La Habana, 2010), Soñar el mar (Editorial Capiro, Santa Clara, 2002; Letras Cubanas, La Habana, 2009) y Te regalo el cielo (Editorial Cauce, 2007), y el libro de testimonio No hay que llorar (Ediciones La Memoria, Centro Pablo de la Torriente, La Habana, 2011). Textos suyos han aparecido en varias antologías de Cuba, Estados Unidos, Canadá, Costa Rica, Puerto Rico, Venezuela, Panamá, España, Brasil, México y Suecia.

Share this Post