Por Carlos Lechuga.

Hace dos años me invitaron a una charla en Santo Domingo, para que les diera una serie de consejos a un grupo de jóvenes que aspiraban a hacer cine. Por poco me sacan a patadas ya que en un brote de sinceridad les dije que la sensación que uno tiene antes de hacer una primera película es muy similar a lo que se siente si no has perdido la virginidad. La cabeza te empieza a dar vueltas y te parece que nunca lo vas a lograr. Tu ópera prima, como tu primera vez, tiene que ver mucho con que uno lo intente, pero también con la suerte.

Imagínate soltar una frase tan mundana en un ambiente académico, delante del productor de Apitchapong y de un grupo estirado de seguidores de la estética de “Cannes”.

Preparándome para hacer mis primeros cortos, admiraba mucho a Alejandro Amenábar. Pero imagínate, el tipo aparte de ser un genio contaba con un presupuesto al que yo nunca iba a llegar. Y contaba con celuloide.

Pensando en opciones baratas y averiguando acerca de las películas que se habían hecho con una simple idea y con mucha bomba, me encontré con algunas opciones.

Películas que ocurrían en una pantalla de celular, en una cabina telefónica, o simplemente en una cama.

El chileno Matías Bize apareció en el panorama mundial y acá en La Habana nos puso la cabeza mala a unos cuantos. Con pequeñas cámaras digitales y diez dólares en el bolsillo salimos a comernos el mundo.

El director de “En la cama” sabía mucho de cine de pocos recursos, pero también sabía bastante de cuestiones del corazón.

Muchos años después nos encontramos y hoy me ha dado el placer de poder conversar de cine.

C. L: “Sábado” es tu primer largo de ficción. Tengo la sensación que tanto en esta obra como “En la cama” hay unas ganas tremendas de sacar una película adelante como sea. Sin embargo, siempre hay una historia. No hay una camisa de fuerza en la técnica porque sí, en el fondo hay mucho corazón.

“Sábado” la hice con 22 años. Me trajo muchas satisfacciones. Es una película que se hizo en un solo plano secuencia. Dura 65 minutos y nació como un desafío de actuación. Era yo que tenía muchos deseos de hacer una película sin recursos. Nos costó 50 dólares, una cinta MiniDv, dos tarjetas de teléfono y nada más. Hicimos Sábado que salió de este experimento de probar a hacer este plano secuencia, un ejercicio teatral, actoral y de plano secuencia, y terminó siendo mi primera película, una película que estuvo en Mannheim que ganó el premio Fassbinder y que a mí me convirtió en director. Tuvo un recorrido muy bonito se presentó en festivales, se estrenó comercialmente en Alemania y en varios países.

Se estrenó también en Chile con muy buena crítica, y cuando el digital todavía no estaba muy establecido, en el 2003. Y a mí me convirtió en director con una coproducción en Alemania y mucha más confianza. A los 22 años, fue un gran paso para mí, para convertirme en director.

C. L: Si viéramos tu obra en conjunto podríamos señalar algunos temas, situaciones, que parecen volver. No me acuerdo quién era el que decía que un director de cine siempre está haciendo la misma película.

A mí los temas que me apasionan son los temas de pareja, siempre termino hablando de eso porque me siento hablando desde la honestidad desde la verdad y para hacer una película tienes que hacerla porque eso que sucede te mueve, y eso que sucede te dan ganas de trasmitirlo te dan ganas de preguntarte cosas sobre ese tema, de tener interrogantes de reflexionar y para mí hasta el momento el tema ha sido ese: la historia humana, emociones, historias de amor, historias de parejas en sus diferentes circunstancias.

Pero de alguna otra manera en todas mis películas está, es algo que las cruza, que las atraviesa, y probablemente en algún momento van a cambiar mis temas pero hasta ahora ha sido eso y me siento muy honesto y me siento muy cómodo hablando de estos temas y creo que para hacer una película como decía hay que hablar desde la honestidad desde la verdad y para mí el cine así sí funciona, cuando veo que hay un autor detrás, un director que me está hablando de una manera honesta de sus temas, de su gusto de su pasión ya esa película me parece interesante porque hay un autor detrás.

C. L: Hablemos de “En la cama”, una película que obsesionó a todos mis amigos que estudiaban cine, a mis amigos editores, actores…

La idea surgió con Julio Rojas, mi guionista. Hay dos cosas, queríamos hacer una película muy pequeña, ya yo había hecho “Sábado. En el fondo queríamos hacer otra película en que la energía estuviera puesta entre un buen guion, buenas actuaciones y que fuera una película con una producción muy chica y salió la historia de “En la cama” que es una historia que va solo de dos actores en una cama, es la historia de dos amantes que no se conocen y eso tiene que ver con la pregunta que nos hacíamos: hasta dónde se puede uno involucrar con un amante o con alguien desconocido, y a partir de ahí fuimos reflexionando y salió “En la cama”. De hecho es una película que me ha dado muchas satisfacciones incluso en Cuba que ganó un Coral al guion y creo que otro Coral también el tercer Coral de mejor película. Fue súper importante. Fueron catorce días de rodaje, es una película que se hizo en poquito tiempo, pero también muy cómoda porque estábamos solo con los actores y el equipo que era un equipo muy reducido en esta habitación que era un motel de verdad que nos conseguimos y cuando intervenimos para la locación era una locación real, fue muy cómodo se rodó cronológicamente y eso fue importante y facilitó mucho el trabajo. Estuvimos seis meses editando con la editora, en un proceso muy cómodo porque teníamos mucho material y siempre priorizando las actuaciones, y lo disfrutamos mucho porque teníamos muy buen material y mucho, y eso hizo que el trabajo fuera cómodo y satisfactorio.

C. L: ¿Cómo fue el trabajo de escritura?

Hicimos muchas versiones del guion estuvimos al menos un año y medio trabajando en el guion y puliéndolo y eso nos ayudó muchísimo íbamos al seguro y estuvimos seis meses ensayando con los actores en la misma locación y eso nos ayudó también a soltarnos y a entender la película. Los diálogos en el fondo era ponerse en el papel de los personajes y que surgiera de que nos pasaría a nosotros en esa situación, hacerlo lo más verosímil, lo más real. De ahí viene eso de ponernos en la piel de ellos y no buscar lo espectacular y brillante.

C. L: La película tuvo un recorrido bien interesante…

Sí, fue increíble lo que pasó con “En la cama”, una película que tuvo un recorrido de festivales impresionante y un recorrido de ventas también impresionante. A mí me tocó estar en muchos estrenos comerciales alrededor del mundo y fue súper lindo lo que pasó porque siendo una película pequeñita con dos actores en una sola locación fue una película que se abrió las puertas y que, gracias a los premios, gracias a las críticas y gracias a lo que pasaba en los festivales con el público la película tuvo un desarrollo comercial increíble en salas de cine y eso fue muy bonito y me sirvió muchísimo para mi carrera también.

C. L: “La vida de los peces” también tiene este juego de usar un dispositivo (una cama, un solo plano), pero en este caso es una casa, que es como un acuario.

Trabajé con Bárbara Álvarez, una fotógrafa uruguaya, ella hizo Whisky, La Mujer sin cabeza y lo que yo quería era bastante especial porque se desarrollaba en una casa y esta casa representaba este acuario y en esta casa al igual que se mueven los peces en un acuario yo quería que se movieran los personajes, quería que existieran objetos delante como en un acuario que están las plantas , están las burbujas, el movimiento del agua y lo que hicimos entre la cámara y los actores que existieran elementos en primer plano, que estuvieran desenfocados y también detrás de los actores, esa cámara estaba como escondida detrás de esa lucecita descubriendo a nuestros personajes fue un trabajo súper interesante con la Bárbara y es un trabajo del cual estoy súper orgulloso.

C. L: ¿“En tu piel” es tu última película? Pero no ocurre en Chile… ¿No?

“En tu piel”l es mi última película. Es una película dominicana que en un comienzo nació como una invitación a ir a República Dominicana a hacer un remake de La Cama. Yo fui invitado por Elsa Turull de Alma y el Che Castellanos que son dos productores bien importantes en República Dominicana y yo les hice una contrapropuesta de que no hiciéramos En la Cama sino que hiciéramos una nueva película. Si bien tuviera algunos elementos de “En la cama” como que fueran dos amantes en una única locación. Ya yo era 12 o 13 años mayor que cuando hice “En la cama” y quería que me representara a mí mucho más en lo que yo era hoy día distinto de lo que yo era a los 25 años que fue cuando hice

“En la cama”, en ese sentido fue súper interesante y a ellos les encantó la idea de hacer una nueva película y así surgió En tu piel como la historia de dos amantes que se juntan todos los jueves en un departamento en Santo Domingo y cómo se van enamorando y que les va pasando a ellos cada jueves mientras se van reuniendo. Y fue una película muy interesante que me ha traído mucha alegría y me ha dejado muy orgulloso. Es la historia de dos amantes que se reúnen cada jueves a tener sexo, esa es la excusa, pero poco a poco se van enamorando y van bajando sus defensas era una reunión totalmente sexual y poco a poco se van metiendo en el fondo y comienzan a enamorarse.

C. L: ¿Los festivales de cine te han servido para continuar haciendo cine? Son una maravillosa ventana para exhibir y encontrarte con un público extranjero…

Creo que los festivales cumplen muchas funciones, primero a los espectadores les facilita ver muchas películas que sin los festivales sería difícil que las pudieran ver. A los directores nos facilita llegar a diferentes países a diferentes lugares del mundo, a diferentes ciudades que no tienen tanto acceso al cine y en ese sentido me parece que tienen una función importantísima y además nos permiten exhibir nuestras películas compartir con los espectadores y de todas maneras nos ayudan en nuestra carrera o sea no solo a la carrera de la película sino a la carrera del director y en ese sentido a mí me ha servido muchísimo lo que ha pasado con mis películas, las críticas en los festivales que he estado, los premios han sido fundamentales para seguir haciendo películas y para poder seguir desarrollando mi carrera y seguir creciendo también, en ese sentido estoy muy agradecido de los festivales porque me han permitido mostrar mis películas en prácticamente todo el mundo y también para potenciar mi carrera muchísimo.

Te diría que de todos o de muchísimos de mis festivales hay dos recuerdos muy importantes para mí. Que fue mi primer festival que fue en Mannheim que fui increíble como gustó la película, Sábado ganó cuatro premios en el festival, el premio Fassbinder yo tenía 24 años y fue un antes y un después, yo diría que un crecimiento gigante en mi carrera. Y luego muy importante para mi carrera fue Valladolid que mi película ganó la Espiga de Oro en la edición 50 y yo me convertí en el director más joven en ganar Valladolid con En la Cama del año 2005. No solo para la película que tuvo una carrera importante en España también sino para mí, para mi carrera fue súper marcador lo que pasó tanto en Mannheim con Sábado como en Valladolid con En la Cama y luego muchas vivencias de conocer personas de que alguien se te acerque a la salida de un festival. Todo lo que me ha pasado muchas veces sobre todo en el festival de La Habana cuando uno en un cine tan grande que la gente se te acerque, te comente cómo se sintieron, son recuerdos muy importantes y el de La Habana es muy lindo por cómo se vive el cine en esos cines tan grandes con gente tan participativa, es realmente una experiencia impagable.

C. L: ¿Cómo ves la salud del cine chileno?

En Chile siempre tiene que ser una coproducción, no es suficiente financiarlas con el dinero que hay en Chile, entonces hay que recurrir a España, Alemania, Francia, Argentina. Pero sí es necesario que sea una combinación de países en el fondo y también en ese sentido he sido muy afortunado porque he tenido coproductores que me han apoyado mucho, que han confiado en mí, en mis guiones, que les gustan mis anteriores películas, por eso siempre he tenido la libertad total para hacer una película y eso me da tranquilidad y confianza para hacer la película que quiero hacer.

C. L: ¿Qué es lo próximo?

No sé todavía qué película voy a hacer. Siempre sueño con hacer la película que me gustaría pagar por ir a verla. La película que no es solo para ver en una hora y media. Quiero hacer una película que permanezca en el espectador. Eso es lo que intento y me propongo con cada película que hago. La película que me gustaría hacer es en la que estoy, es la siguiente, es la próxima y esa es la que me motiva. Lo que voy a hacer en los próximos 3 o 5 años.



Carlos Lechuga. La Habana 1983. Director, guionista, script doctor, ghostwriter y muy cinéfilo. Estudiante de la FAMCA del ISA y de la EICTV. Ha dirigido hasta ahora varios cortos y dos largos. Ha trabajado con cineastas como Humberto Solas, Juan Carlos Tabío, Iciar Bollain. Sus obras han estado en varios festivales internacionales como Toronto, Rotterdam, San Sebastian y en museos como el Moma.

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