Círculos vitales

lo que usted es no puede ser descrito, 
excepto como negación total.

Sri Nisargadatta Maharaj


No soy del círculo del Fénix
no advierto trama alguna 
sobre la vieja cerca de ladrillos.

Soy mudez    piedra herida
escritura célibe de animal retozando alegre 
sobre el filo de una espada.

No soy del círculo del Fénix
soy oratorium en Silos
albedrío imprudente 
a juzgar por el oleaje
a juzgar por tanta risa 
de las viles cigüeñas acampadas en el río.

Soy estirpe coronada en un triángulo de espuma
o en el lecho de alguna frase 
que haya podido sosegarme.

Soy organista soy La Fijeza
madrigal emancipado liberando a la doncella 
vuelo    celaje    romerillo creciendo despacio 
sobre el sepulcro de Atila.

No soy del círculo del Fénix
no pido ayuda sino ayunos
o acaso el místico anonimato 
que otros tuvieran antes de la cimitarra.

Soy poderío reina breve 
regazo para cobijar a los guerreros desolados.

¿O soy del círculo del Fénix
trama de ladrillos    
doncella y cimitarra 
romerillo estallando despacio por las entrañas de Atila?

¿Potestad de cruenta reina 
que comanda a las cigüeñas 
a las viles cigüeñas acampadas en el río?




Ars poetica

Haces bien en poner banderines de aviso
en el límite oscuro que relumbra de noche.

Federico García Lorca


Pongo un epígrafe oloroso a higuera
a pozo enmohecido donde los camellos abrevaban.

La fábula no mejora 
sólo impresiona como el gorro frigio del ángel 
como las casacas de los sepultureros
muerto mi amigo en Bayona.

La misma muerte aquellos trajes
aquel ceremonial del ataúd y del enterrador
que luego sería entrenador de tenis
la misma ironía alejando su risa
al cuarto del fondo.

Pongo un epígrafe donde se abre un libro
frase de otro para hacerlo mío
playa que hemos prostituido
frontón honorable para decir como si fuera otra
para esconderme como la amanuense ¿entiendes?
alabando a los que pagan 

coqueteando como falso escriba
suerte de moneda que es eterno marinero.

¿Qué puede pasar si no conmino al cambio 
tras mi humilde colgadura?
¿Si vuelvo a traicionar o a mentir infaliblemente?

¿Qué pueden decir si juego yo también a las calecitas
cínica nauseabunda como tanto manuscrito?
¿Si despedazo el madero y luego digo 
son malas astillas las del árbol
son malos el verso el ángulo atroz del poeta?

Cierro tapas   abrillanto el marco
vivo en tiempos de astucia de suscribir el borde
de lidiar con los metales
tiempos de decir como si fuera otra.

¿Quién sabe qué vale más   
epígrafes honorables  
ceremonia final de mi amigo muerto en Bayona
el ámbito feraz de la moneda
o ser fiel de nuevo? 




Eva

Para Lena García 


Sostén la manzana
apretada contra el labio
sólo sostenla.

No es el caracol en tu oído
ni la sierpe en el jardín.
No es la ciencia ni el amor
como es obvio Eva.

Sólo es una manzana 
repleta y disputada
dicen que la caja del miedo
el primer paso en la hebra de la vía.

Sostenla sin furia
sin apurarte
nunca ha sido tuya   ni de nadie
aunque puede que esté escrito 
que el sabor será del hombre
para que tú lo arrebates.




Elogio de la soledad

¡Devolver las luces
supone una mitad de árida sombra!

Paul Valéry


La soledad es una máscara binaria
alrededor infiernos te vienen encima.

La soledad te cierra a la idea de la tribuna 
te hace aquietar el escándalo de voces que te impiden oír
ahoga el grito en una rabiosa mansedumbre 
vienes siendo un velero de remos recogidos.

Avistas a la deriva mil mugrientas botellitas repletas de mensajes 
desesperados que lanzan voces y vidas al agua
avistas a muchos asfixiándose para renacer.

Ahora entiendes el principio y la razón de todo mensaje
el premio de mirar tus manos tan terribles y solas.

De esperar habrás conseguido las respuestas.
De escuchar nada buscarás en la tribuna 
ya eres la crisálida de vidrio en el estanque.

Estás sola y no lo estás. 
No eres quien se mira temblando. 
Ahora tienes la paz en todos los avenires. 
Ahora dispones de algo más que de un profuso lirio mancillado.




Parte del aire

A Jacqueline, la bella andariega de Santiago.


Todo detallado en un expediente. 
Y allí va, parte del aire. 
Y allí va, en libertad. 

Fito Páez


I

Está loca dicen los zaguanes
las piedras con sus maleficios
no será la primera vez que lo digan
ni la primera vez que ella lo hace.

La han visto despeñarse contra el aire
gritar para rejuvenecerse
la maldición ha sido siempre el mejor de los consuelos.

Se puede hacer de todo menos de bufón  
menos de desolado    no hay semejanza   ella está loca
en todas las esferas en todos los altares
locamente arrebatada.
 
Igual los pájaros se lanzarían contra el cable  
qué destreza qué fragilidad en anido

loca de cuerpo entero
ha marcado a todos liberando la noche y las ventanas
permitiendo las ranas y la luz
qué venga el horror qué venga Dios.
Loca en su almohada en su madero
en la cruz como dintel bajo la puerta
secretea en la entrada  ya sabes  sin esperanza.

Al menos eso han dicho los amigos 
los verdaderos amigos los de antes  
no los de ahora que es la parturienta
danzando en los portales.

Ellos sí la vieron hermosa hablando feliz a las buganvilias
no la vieron nunca poniendo sus manos de amparo
protegiéndose de la fiebre alveolar
que llega a los sitios minúsculos 
y estalla dentro como el ciprés en los cementerios.

Ellos han seguido viéndola en su verdor eterno 
como a una de esas amigas verdaderas 
no las de ahora que desolan con sus miradas de gato 
como nuncios pregonando santidad
haciendo de piedras contritas 
para que no puedas patearlas.

Está loca eso dicen los zaguanes
y hasta ella misma le conviene decir a veces

yo estoy loca no me lancen al perdón (nadie perdona) 
qué pase Dios qué pasen la luz y las ranas
qué queden libres todos en mi casa.

Alguien habría quitado el cancel mejorado la cruz 
alguien hubiera podido hacerlo   señores
no quererla distinta  
no buscarle paralelo
ella no tiene la acrobacia de los pájaros 
sobre el cable mojado   
sólo jura que ha pasado Dios por su ventana
mirándola bailar en los portales
tirándose contra el aire 
contra las piedras y sus maleficios.

No evita ser la loca que nos ama
como nadie lustra los rabiosos maderos
que oprimen su ventana   y nos los da
no quiere insultarnos ni ser el bufón
sólo dejarnos libres soltarse.

Ahora que ya dejó bruñido el madero 
que libró su alma con aquel escrito apenas traducible  
salvémosla señores.

Ahora que no están ni los buenos amigos
ni el secreto dulce de sus buganvilias
acaso el abandono virgiliano de toda esperanza

salvémosla    de nosotros  
que ame como prefiera
hará de todo menos de loca menos de desolada
salvémosla como ella a nosotros
dejémosle todo el viento y todo el espacio 
que va a saltar.




II

Dejo mi bien dejo mi mal
el discurso del agua junto al fuego
ayudo a levantar a desmembrar la telaraña del pasillo oscuro
ayudo más aún a serenarse como si fueras el barquichuelo
vomitado por los rápidos.

Dejo mi bien dejo mi mal 
creyendo que era más que ayer
más que los otros que mofaban al condenado
creyéndome siempre el condenado.

Fui la silla que abrió sus piernas al viajero 
para reposar y acunarlo
para defenderlo de la austeridad del suelo
y al suelo del hombre
fui el amasijo de violetas estrujadas 
adornando versículos equivocados.

Dejo mi bien dejo mi mal
como nadie a esta hora
hora de amanecer hora de los desterrados
bastante han sido los insepultos
los mancebos que entregó la historia 
apenas por una vida sana.

Dejo dos   un hombre y una mujer
o a dos también del mismo sexo
rugiendo por una estancia 
siquiera una simple estancia para aniquilarse.

Confío en la espera y su reencuentro
yo que no pude esperarle 
confío en el curtido madero 
una vez que te han herido.

Dejo mi bien dejo mi mal 
aunque me vean bailar sólo eso     
parir en los portales y en mitad de la plaza
al reírse no verán que estoy diciéndoles 
sufrir asienta    se trata de suprimir 
el deseo occidental  
no entienden o tal vez no vean 
el eje de la libertad que les entrego
no van a aquilatarla 
es lo que pasa en todas partes
con la libertad.

Dejo mi bien   presiono una palanca 
de donde saldrán gaviotas dispersadas
dejo mi mal porque ellos suponen que de la palanca 
surgirán víboras infectando el jardín
he seguido el behaviorismo de las ratas 
aquellas que al apretar palancas 
sólo saben reírse o aplaudir.

Dejo mi bien dejo también mi mal 
aún inconforme   pero confío 
aunque pase de todo   
aunque no pase Dios 
existe el aire.




(del poemario Lluvia en las dunas, Ediciones Laponia 2019)






 Iliana Rosabal-Pérez nació en Palma Soriano, Santiago de Cuba en 1970. Licenciada en Letras por la Universidad de Oriente (1993), Master en Estudios Cubanos y del Caribe (2004) y diplomada en Antropología Cultural (2007). Poeta, ensayista, e investigadora. Fue profesora de Arte, Literatura, Lengua Española y Comunicación Turística en la Universidad de Oriente durante veintidós años. 
Por su escritura poética obtuvo varias menciones y premios en concursos literarios, entre ellos el Gran Premio de Poesía en el Concurso “Palma Real” en Torino, Italia (2001) y el Premio Accésit del Jurado en los XIV Juegos Florales, Santiago de Cuba (2009). Su trabajo ensayístico y de investigación ha sido publicado en revistas culturales y académicas cubanas. Tiene publicados Escrituras del límite (Santiago de Cuba, 2007), su primer libro de poesía y Seven Sculptors of Santiago de Cuba (Trinidad y Tobago, 2010), un trabajo en coautoría sobre crítica artística. Actualmente vive en Nebraska, E.UA.
















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