Jamila Medina: todas las lilas vivas y muertas




Palpo/antena/tentaculario

Callada escruto en mí la música tranquila
que sobreviene al caos
al pataleo de los dedos succionados
por el rosa sediento.
En la humedad qué paz hallar
en lo sombrío en la tardanza en la víspera
del ciempiés de palpos
que abandona temblando el baptisterio
qué sequedad a que agarrarse qué oquedades
en que embutir la ventosa:
un (a)brazo que afinque para hociquear arriba
cuerpo por hombros apenas
mano callosa en columnata
y los muñones de las piernas
arribabajo
y atrás y alante columpiados sin brida.
Si no doy pie si no hallo a tientas el interruptor
el asidero: cuenco o co(r)no abierto a la lamida
si no amordazo las cabañas de la noche
o entierro dedos en el pelo…
no suelto prenda
no regurgito el salto.
Raspando con cuchara
el dienteperro
las yemas metidas en un agua de rosas
manos entrando al manadero
duro siglos
mas
cuando se recogen
los aperos del día
no quedo quieta en mí:
temiendo al daño
la lengua repta en las paredes del cerebro
buscando un dardo y una cerrazón
la escarbadura
el escondite en el otro
que agrieta el pecho
del que explora.
En esta gruta estuve ya
saqué los dedos encendidos
de la avispa del agua
y rosa flameaba el centro
y rosa flameaban las yemas
que se escondían de cabeza
en el manadero de tales.
Hay una lengua de deseo
que me trago cuando vienen los golpes
de la espuma
y el cuerpo cripta se levanta
como una araña una culebra
emasculada con un palo
un avispero de tierra.
Para verme callar para verme caer
han bajado los puentes giratorios.
Palpo-ícaro-antena
me estiro otra noche
buscándome las puntas de los pies
el centro de la espalda sin lavar
la ye(r)ma blanda del cráneo.
¿Se calmará el anemonario
atizado
por la aurora de casquivanos dedos
o habrá que sombrear las puntas
y estirar la palma
como Lady Lazarus
cortándolos caer?
Yo solo digo
por cada palpo
un tentáculo.




Por si vas a darme de comer

Puedo comer de tu mano como un pájaro
inclinarme a beber —como un ciervo— en tus ojos...
Es en este acto de las visitaciones
cuando sacio mi hambre mi sed de clavicordios
—de palabras que son hacia ellas un símbolo
donde tengo que hurgar para encontrarte.
En ese solo de vida en que te espero
—con la lengua tendida hacia el milagro del vino
arqueándose en la hondura de los vasos rebosados
de trigo—
cabe todo el ritual del cachorro amamantado
de la boca entreabierta
que besa en la boca a la boca descorchada
y pacta el salmo de los fieles
que se echan al gaznate
la sangre y el cuerpo del hijo pródigo oloroso a levadura.
Puedo lamerte las pupilas
pastar temblando en la largueza de tu superficie
las migajas del vino que se ofrendó a los dioses
pero témele:
has de saber
que si me das de comer como al cisne como al ciervo
existen trampas agolpadas en los frutos
en los círculos iridiscentes del lago donde bebo
en el ansia con que regurgito una y otra vez el adentro
de tus párpados
para lamerlo despacio con mis mañas
con mis ritos de ave y bestia que puede huir
despavorida si te acercas
pero que deja intacta la planicie de tus aguas
y queda quieta en su fijeza:
haciéndole la venia a tu mano extendida.




Ifigenia/Polixena/Casandra

No esperes comprender la poda
ni añores
que la raíz te atraviese vertical como un tentáculo,
te penetre viole(n)ta.
Túmbate.
Piensa en el sexo de las mutiladas y las brujas las débiles las retrasadas las caídas
piensa en las ciegas las locas las mudas las lisiadas las cojas las tullidas
las lerdas y las lelas
las enanas
piensa en el sexo de las tardas
que no llega nunca.




GRAND PRISMATIC SPRING

sobre la enorme primavera del lago en el parque de la piedra amarilla
esteras de bacterias entretejen la gran balsa azul de Flora
–estéril por la fiebre de un fondo de alta profundidad
pero tan maravillosamente multicolor a los lados
que las parejas desandan por los senderos
de madera apuñalados en el aire
sobre cuatro patíbulos.
Salta
del géiser
(un box spring)
el bosque virgen que no quisiste abrir
aunque espumaba a rabiar –como un alkaseltzer en un vaso–
y ella quería contarte lo que acontece antes y después de la muerte (de la noche).
La sirena del fango cuya belleza sobrenada en un manto de invertebrados acuáticos
(gusanos caracoles cangrejos libélulas… pulsos de mujer)
no reina abajo; deja tu inmensa balsa quieta.
La primavera
es todavía balbuceante
pero el verano aquí rompe en humores ácidos (rojo lima)
y el invierno la arropará en un verde fronda verde capullo destripado:
su huevo en ninfa larva pupa y sola tú podrás al fondo refulgente de la charca
dentro del lago cruel: bocas pintadas de polichinelas con hilos de oro como la cara de la princesa Wan Dou sobre una de las jade(antes) 2.600 teselas.
Te dejaré que lleves sanguinolento el sexo bajo un abrigo blanco de plumón
y la mano enjoyada con alguna otra mano de mujer cortada (quizás Norma J. Baker:
con los dientes blanqueados puntualmente en seconal)
que se te ajuste suave en la muñeca.
Rema y calla rema y calla chupa y rema
entre los ojos de buey del camaleón veo un campo de algas trepadoras
de pulpos color vino y cabezas con pañuelos que llenan de grafitis la lengua de tu voz
alzo esta cas/ja de música hasta la concha de tu oreja
escucha, son Les Quartiers de París:
una espiral de alcantarillas circulares
donde flotar en la stultifera navis.
La piedra de la locura, la piedra lunar, la piedra angular,
la piedra
filosofal
se puede extraer por la nariz y embalsamarte rápido
o puedes dejarte podrir emparedada en tu propio cuerpo
de junco de molino de trigo de mancuerna de espigas del arroz.
Del lodo
una capa infame
con incrustaciones de gusanos
medallones de almejas crujiente frufrú de cuerpos de libélula:
serás de hierro entonces un hierro al rojo vivo
que cunda entre los muslos cuando elijas
(ser Blanca Buda)
hasta que entre el invierno:
y seas de un verde ojos dormidos
un verde rabia de mujer y un verde
uñas de Sally Bowles
que en medio
de la nieve
calado
se atraviesa vertical: un árbol en vez de bulbo/a en flor.
Sobre el agua
del deshielo se podrán
rearmar para ti todas las muertes
caleidoscopio con los iris arrancados
en Yellowstone, THE GRAND PRISMATIC SPRING.
En corredores
púrpuras
y malvas:
soberbia
pudriendo lento
–como crece una alfombra
tejida a mano–
espinarás primero suave
y el oasis
irrumpirá violentamente por abril:
huertos de lilas
todas las lilas
vivas y muertas
a deshojar
en mayo.
Serás podada rigurosamente
prýgai, visná
(salta, salta, primavera)
acorralando
el jardín raja en ti.



[Poemas de Primaveras cortadas (México D.F., 2011)]

Jamila Medina (Holguín, 1981) en narrativa: Ratas en la alta noche (México D.F., 2011) y Escritos en servilletas de papel (Holguín, 2011). Jamila Medina Ríos en poesía: Huecos de araña (Premio David, 2008), Primaveras cortadas (México D.F., 2011), Del corazón de la col y otras mentiras (La Habana, 2013; Madrid, 2019), Anémona (Santa Clara, 2013; Madrid, 2016), País de la siguaraya (Premio Nicolás Guillén, 2017), y las antologías Traffic Jam (San Juan, 2015), Para empinar un papalote (San José, 2015) y JamSession (Querétaro, 2017). Jamila M. Ríos en ensayo: Diseminaciones de Calvert Casey (Premio Alejo Carpentier, 2012). J. Medina Ríos como editora y JMR para Rialta  Magazine, a cuyo staff pertenece. Máster en Lingüística Aplicada por la UH, con un estudio sobre la retórica revolucionaria en la obra de Nara Mansur. Proyecta su PhD en Brown University, con una investigación sobre el ideario mambí en las artes y las letras cubanas. Nadadora, filóloga, ciclista, cometa viajera; aunque se preferiría paracaidista, surfista o espeleóloga. Sueña con cantar en un coro, patinar sobre hielo o volar en un deltaplano.

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