Mi ex llega a mi casa, me mete en la cocina y me toquetea. Me besa y me toquetea. Un hombre que conocí hace unos días sale conmigo y me toquetea, me besa y me toquetea. Luego me dice que no, que es mejor no toquetearnos más, que el toqueteo es demasiado serio. Salgo a bailar y mi pareja de baile me toquetea: lo beso al descuido. Un hombre a 8000 kilómetros mira mis fotos desnuda, lee mis eróticas carencias y se toquetea, y luego yo me toqueteo. Viene, lo beso 15 días y nos toqueteamos. Soy carne con ropa para amasar. Soy nervio desmedido en palabras y fe. Soy yo queriendo ser dos pero en realidad acabando como un pedazo sin paz y con demasiada ropa. Sortear, conocer… me aburre ser carne. Carne dura, deseable, tocable, demasiado amable. Expectante. Leo mierdas en Facebook. Todas aconsejan fluir. Fluir con las cosas que te pasan. Planeo convertirme en harina. Haré de mí masa para pizza. Que me manoseen por horas, con manos grandes, yemas pulsantes, que me aprieten con descaro y hasta el hastío, que me manipulen y luego me esparzan en bolas por pizzerías bien baratas. Bocas desesperadas me deglutirán y yo sin rostro ni historia pero masa innumerable y apetecible, seré de todos al fin.






Mytil Font, La Habana, 1977. Filóloga, editora, guía especializada en arte cubano. De niña estudió guitarra clásica en La Isla de la Juventud y luego se aburrió. La escritura es su gran pasión. Licenciada en filología Hispánica en la UH y Master en filología hispánica en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), Madrid. Ha trabajado como editora de libros y revistas. Le gustan los libros antiguos y la crítica textual. Sueña con publicar lo que considera un “descubrimiento”: Vejamen Literario de la Universidad de San Gerónimo de La Habana del siglo XVIII – ignorado y primigenio-, que algún día terminará.

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