Blanca Morel: No hay domingo al oeste de Omaha


(Fragmento inédito)


a fuerza de re-vólver 
sé algo 
si vives hieres
grita una niña hace cientos de años
si vives hieres
a su madre le estallaron los tímpanos 
AVE María 
de sienes cansadas 


si vives 
mide tu dolor 
:
nuestro dolor
el que podemos causar
nos pertenece


por ser soberanos del dolor que un día otorgaremos
danos espaldas poderosas y mentes de ingeniero para construir diques
para preservar campos y estadísticas





alquilo una habitación en una noria
la ciudad está hinchada por los pies que la patean sin cariño
sola
llena de hijos emancipados
de custodias incompartibles


un político con panes fraudulentos
llora cuando nadie lo ve


corderos solitarios pastan en los bares
oh bar templo de la alegría
embriagados reímos ya no importa la muerte


hombre del semáforo ¿cuánto te he esperado?
¿cuántos hombres rojos hasta llegar a ti?
espero
un hallazgo
algo
una señal
unas monedas que caigan en la funda de mi estratocaster


la empresa es nuestra madre
no la madre tierra 
la empresa que cotiza por nosotros 
la corbata que crece de la médula
las camisetas del Che jamás serán planchadas 
los pantalones se elevan
se ensanchan
se estrechan
volubilidad de la hechura
oh Alexander McQueen


carnicería El Placer
de oferta está la carne de mi cuerpo  
según el convenio de telemarketing
5.30 €  la hora


dígame ¿su vida es absurda?:
seguro que sí
más bien sí
más bien no 
o seguro que no


soy peregrina de los trasbordos
de las escalinatas de metal
avanzo hacia el mismo sitio cada día
azulejos blancos anuncios blancos caras  blancas
lo negro es violeta lo azul es rojo y lo amarillo azul
definitivamente todo blanco
las ropas están bordadas con pelos blancos
la epidermis es blanca intocable
qué puedo decir
transeúntes sin color
mis pies están cansados de recorrer pasillos blancos
y muy contentos de no llegar a ninguna parte
llevo a Lezama en el bolso 
¿quién podrá robarme las oscuras praderas?


la vida es totalitaria
no pregunta
no tiene la menor importancia a quién haya votado
la vida es totalitaria
no pregunta
aunque le hayan dicho su voto es secreto
¿quién osa decir qué es secreto? 
la vida es totalitaria no pregunta
¿quién osa decir este es su secreto?
la vida es totalitaria no pregunta
que nadie le diga lo que debe ocultar


la melancolía de los pisos en venta
el viento arranca las camas las echa a volar
como algodón dulce que escapa del corazón de un niño
pasa la alegría de las sábanas limpias
llega la mugre de los rincones
no queremos mirar bajo la cama
nos hemos transformado en una ley
que aleja a los cuerpos de sus ídolos 


miro el reloj de arena
el desierto avanza
no hay muros 
él es el muro
nos acecha
a cada cual
con su espejismo


no puedo frenar la caída de los relojes
¿dónde está el tiempo ahorrado en esta vida? 
¡oh, morir con dientes blanquísimos como en las revistas!
soy una mujer
me reflejo en el escaparate
veo la extrañeza de mi rostro
soy un viejo y trato con desprecio al comerciante chino 
fui grafitero y ahora firmo actas en los juzgados
¡sólo soy un niño
 no volveré a hacerlo nunca más
nunca más seré un niño!
soy un hombre y he muerto en plena calle con una bolsa de adornos navideños
¡yo que por fin pagué mi libertad en el prostíbulo bancario!


la mujer del metro
vestía de negro con trapos enrollados
llevaba algunos secretos y malolientes sueños como una estela
pedía comida 
o algo de dinero
la cara estaba en lo cierto: era vieja
su boca antigua como un papiro mentaba a un di-s para parecer piadosa
el camisón de sus partos asomaba bajo sus andrajos 
ella quiere dormir
y comer caliente
arrastra un inmenso bulto 
el bulto que de ella se alimenta 
el que todo lo desteje 
el que como un gran estómago todo digiere
el gran órgano sin cuerpo:
su desposesión


me dreno 
emano una sustancia que borra las palabras
el lenguaje se marchará por una máquina silenciosa
alas de ángeles abanicarán pechos austeros de mujeres de luto 
pero las tortugas y las cuencas de tus ojos
están llenas todavía
queda tiempo 
para no seguir hablando de bolsas rotas de metales oxidados
queda tiempo
antes de callar como los dioses
por toda la eternidad


se queda sosa la sal en mi lengua
y tengo la punta de mis dedos corroída de lo que no consigo tocar
soy la grabadora de secretos
la reponedora de enigmas 
salto los camalotes de los pasos de cebra
salto los descapotables 
(mi Señor todavía aspiro el vetiver de su cuello tan blanco tan insidioso como la muerte)
salto las tarjetas visa sin crédito
salto las peonzas perdidas entre la hojarasca
 la herrumbre de los juzgados de familia
pero hay demasiados alfileres perdidos en las aceras
 y a veces trepan calles por mis piernas y me obligan
me arrastran hasta descomunales centros de ocio
donde venden envases para el homo domestic
comprobad fecha de caducidad
amo  
amo 
amo 
      los domingos de tiendas abiertas y partidos de fútbol


artista de milenios
beso tus manos milagrosas que me dan pan eterno
oh morir como una leona asiría en un friso 
yo que sólo iba a por pan al supermercado


yo que sólo iba a por pan al supermercado
y me hallo ante los espinazos sangrientos de las reses
siento pánico ante mi crujir de huesos
el olor de la propia sangre
la posibilidad de la cruz 
lloro frente a la charcutería  
por los cuerpos profanados
por la mutilación 
por alguien que llama a lo que jamás responde:
silencio
ha llegado el momento de la venganza
nada me conforta
el naturalista atraviesa mariposas con el corazón
en la cola del supermercado
empujo mi cuadriga desbocada
estoy empachado de este banquete de corazones dóciles
es cierto
tengo que hacerlo 
tengo que romper la fila
la mezquindad os cuelga como una hilacha
y yo soy la carne que detesto
deseo la sinfonía de la desaparición
vuestro rumor me atormenta
quisiera deshacerme como nieve en un corazón niña
quizá nunca hayamos existido cuando no haya constancia
       mejor 
puede que aún no sea demasiado tarde para (d)existir
si nacemos para excavar nuestra ausencia
silencio                                                       piedad del aire


di-s está invadido de su propia cueva
y no puede salir 
pero yo quiero otorgarte algo
porque he visto he presenciado


cruzaré la Historia sobre mi caballo malacara
y los ocasos recogerán la sangre que derrame
el alba será fría como un perfecto quizá  
y habrá agua pero me llamarán “El sediento” 
te mataré tantas veces que seré como tu padre 
descabezaré tu estampa
mi galope será tu infamia
suplicarás
pero el lenguaje es un meteoro que en el trayecto se quema y enmudece
las certezas como los soles se apagan
decimos lo contrario porque el lenguaje es una chispa y el ser humano su incendio
y no recordamos por qué ardemos
                                                      por qué ardemos
                                                                                 por qué 
las ondas concéntricas de la venganza se expandieron a mi alrededor
y todo lo maldije:
los yogures los pepinos el pan la esperanza de los descuentos


deseé la muerte de los otros
de los que eran como yo
de los que me hicieron daño
de los que nada me hicieron
maté a los asesinos de los hijos del mundo
y así otras madres quedaron sin hijos
por eso yo mismo debía darme muerte
me miré en el escaparate y un mono me devolvió la mirada
una madre con el hijo muerto entre los brazos
gritó:
¡asesino
debes morir!
y cuando yo mismo decidí matarme con la determinación del precipicio
cuando tomé el cuchillo del carnicero como si tomara la mano de mi padre 
la madre me miró
y el mono dijo:
ningún castigo es justo
todo castigo es venganza 


            eres libre


el libre no puede ser juzgado
la libertad no puede ser vengada
la venganza no puede ser justa


las palabras contienen su antónimo                     
:
 Justicia:
qué orfandad en las palabras 


(Fragmento del poemario “No hay domingo al oeste de Omaha”, que saldrá próximamente en Ed. Tigres de papel)
                                                                 

Blanca Morel (Madrid, 1970) es licenciada en Periodismo por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Literatura Comparada y Crítica Cultural por la Universidad de Valencia. Ha trabajado de periodista en diferentes medios de comunicación y productoras de televisión.

Sus poemas aparecen en la antología de poesía hispanoamericana Madrid, una ciudad muchas voces y en diversas revistas literarias y publicaciones digitales como La caja nocturna, Fábula o Transtierros. Ha impartido talleres independientes de poesía, coordinado eventos literarios y participado en numerosos recitales poéticos en España y Argentina. Sus poemarios publicados hasta la fecha son: Bóveda (Editorial Amargord), Pájaro sangre (Editorial Baile del Sol) y Pan impuro (Editorial Ruleta Rusa). Es integrante del proyecto colectivo de creación poética Hypnerotomaquia. Actualmente colabora en diversas revistas digitales y escribe el blog de poesía Salón oscuro:www.blancamorel.com

Compartir esta entrada